11.02.2012canchallena.com – Deportes

Ezequiel Fernández Moores

 
canchallena.com > Columnistas
 

En manos de Dios


Por Ezequiel Fernández Moores 

14 de Junio de 2009 - 19:06

"Están en manos de Dios", me dice Gary Armstrong, luego de ver por TV el triunfo de Argentina ante Colombia. Armstrong, autor de uno de los mejores libros sobre la historia de un club inglés, Sheffield United, no lo dice porque crea que Diego Maradona es Dios. Y tampoco habla de dios a modo de resignación o incertidumbre por el pobre nivel que mostró Argentina. Estamos en Inglaterra. Y aquí, si se mencionan a Maradona y a Dios se habla de "La Mano de Dios". Armstrong, un sociólogo que ama Buenos Aires y que hace unos meses se deleitó escuchando en Camden Town junto con dos mil personas un maravilloso concierto de tango del grupo argentino Gotáan Project, me recuerda que Maradona estuvo muy cerca de ser comprado por Sheffield tras el Mundial ´78. Pero Sheffield no quiso pagar 600.000 libras esterlinas por un joven que tenía entonces 17 años. Además, algunos militares, según Armstrong, pedían excesivas coimas para autorizar la salida de Maradona del país. Sheffield terminó comprando a Alejandro Sabella.  

Armstrong me cuenta la historia mientras recorremos en su auto los 150 kilómetros del aeropuerto de Heathrow a Coventry. En esta ciudad, a metros de los restos de la Catedral que recuerda los bombardeos nazis que destrozaron absolutamente todo, comenzó este lunes un nuevo congreso de Play the Game, la organización danesa que se ocupa desde hace años de la ética y la corrupción en el deporte. La edición 2009 abrió con las denuncias del periodista de investigación Declan Hill sobre el arreglo de partidos y siguió este martes con un emotivo relato del ex ciclista Greg LeMond, tricampeón del Tour de Francia que demuele al mito de su compatriota Lance Armstrong.

El doping es otra vez tema recurrente del Congreso, aunque muchos debates en Coventry tratan sobre el deporte en tiempos de crisis financiera y Londres como sede de los Juegos Olímpicos de 2012. Igual que los millones de la Premier League, la liga más rica del fútbol mundial. Cómo no hacerlo si hoy mismo los diarios cuentan que West Ham, ex club de Carlos Tevez, tiene nuevo dueño, que muchos clubes deberán revisar sus cuentas ante la amenaza de quiebra inminente de la cadena de TV Setanta y que los dueños estadounidenses de Liverpool siguen endeudando al club con sus gastos personales. "En Inglaterra no es que cualquiera pueda comprar un club si tiene mucho dinero. El problema es que lo puede hacer también sin dinero", ironiza en un debate William Gaillard, secretario general de la UEFA en clara referencia a la familia Glazer, que compró al campeón Manchester United a través de créditos que cargaron al club.  

También Tevez sigue en las páginas de la prensa británica. "Es que él representa como pocos este nuevo fútbol globalizado, con su pase en manos de un iraní que maneja fondos de inversión en paraísos fiscales", me dice Rory Smith, colega del Daily Telegraph. "Mirá cómo era el fútbol de los años ´20", me cuenta. Y muestra una foto de su abuelo Bernard, jugador del Coventry, fumando y tomando café con sus compañeros de equipo en el entretiempo de un partido, mientras habla un DT que los hacía entrenar en la semana sin pelota, para que los domingos, en el partido, la cuidaran como nunca. Coventry conoció en 1955 las dos caras del fútbol argentino. Un habilidoso San Lorenzo de Almagro jugó aquí en plena gira. Y un irascible José Sanfilippo se negó a abandonar el campo tras la expulsión del árbitro Arthur Ellis. Ocurrió once años antes de que Antonio Rattín rehusara irse de Wembley en su célebre expulsión ante Inglaterra del Mundial ´66. Fue cuando el entrenador inglés Alf Ramsey calificó de "animals" a los jugadores argentinos, en un partido hito de la relación de amor y odio en el fútbol de ambos países.

Pero a los ingleses, según advierto, aun hoy les cuesta aceptar que ese Mundial, su momento de gloria, sigue siendo un "robo" para Sudamérica. No sólo porque un árbitro alemán (Rudolf Kreitlein) expulsó a Rattín a los 36 minutos. Sino también porque, simultáneamente, un árbitro inglés (James Finney) anuló un gol y no concedió un penal a Uruguay en los primeros ocho minutos del juego de cuartos de final que los celestes, ya con dos expulsiones, terminaron perdiendo 4-0 ante Alemania. Por no hablar de Brasil, que venía de ganar los Mundiales de 1958 y ´62, pero que fue echado en primera rueda en el ´66 con Pelé molido a golpes ante la complacencia de árbitros ingleses. Cuatro europeos monopolizaron las semifinales de un Mundial, pero el concepto inglés del fair play quedó arruinado.  

A mis colegas ingleses les resulta más fácil sospechar del 6-0 a Perú en 1978. Y maldecir "La Mano de Dios". Son los aficionados, en cambio, los que sí recuerdan que también Gary Lineker hizo un gol con su mano ante Holanda en Italia ´90. Sólo que, a diferencia de Maradona, el árbitro lo vió y anuló el gol. Y que Paul Scholes también anotó con su mano ante Polonia en 1999. "No me importa, es gol para Inglaterra", observó ese día el comentarista de TV. A Denis Wise le preguntaron también si, tal como lo mostraba la imagen, había marcado un gol con la mano en su debut en la selección inglesa. Menos imaginativo, Wise no respondió "Hand of God" sino: "God knows!" (Dios sabe).

El sociólogo David Goldblatt, que ofreció una maravillosa sesión el lunes en Play the Game, me confesó que lo que más disfrutó del triunfo 1-0 de Inglaterra ante Argentina en el Mundial 2002 fue haber ganado con un penal "inventado" por Michael Owen. "Lo primero que dije fue que por fin les ganábamos a los argentinos con su propia medicina". Las trampas de Maradona u Owen y transferencias como las de Tevez forman parte del nuevo fútbol globalizado, al que muchos pretenden quitar hoy toda señal de identidad. "En lugar de ir a la guerra, muchos países ahora juegan al fútbol", dijo una vez el escritor Paul Auster. Argentinos e ingleses hicieron ambas cosas en el ´82, cuando fueron al Mundial de España en plena guerra de Malvinas. Pero el fútbol no es una metáfora de la guerra. El objetivo en la guerra es aniquilar al enemigo. En el fútbol, sin rivales, nos quedamos jugando solos.  

 
 
ultimas noticias
 
 
 

Seguinos en:
segui a tu equipo
Primera División
  • All Boys
  • Argentinos Jrs.
  • Arsenal
  • Atlético Rafaela
  • Banfield
  • Belgrano
  • Boca
  • Colón
  • Estudiantes (LP)
  • Godoy Cruz
  • Independiente
  • Lanús
  • Newell´s
  • Olimpo
  • Racing
  • San Martín (SJ)
  • San Lorenzo
  • Tigre
  • Unión
  • Vélez
Nacional B
  • Aldosivi
  • Almirante Brown
  • Atlanta
  • Atlético Tucumán
  • Boca Unidos
  • Chacarita Jrs.
  • Defensa y Justicia
  • Deportivo Merlo
  • Desamparados
  • Ferro
  • Gimnasia (LP)
  • Gimnasia (J)
  • Guillermo Brown
  • Huracán
  • Independiente Rivadavia
  • Instituto
  • Patronato
  • Quilmes
  • River
  • Rosario Central