LONDRES (De un enviado especial).- Setenta y un años de espera por un británico finalista de Wimbledon. Un talento como el de Andy Murray. Un genio como Roger Federer. La posibilidad de que el suizo se transforme en el máximo ganador de torneos de Grand Slam. El número 1 del mundo en juego. Todas parecen razones suficientes para que los británicos hayan desatado un estado de ansiedad que cuesta ver en otros sitios donde el tenis es protagonista.
¿Pero no nos olvidamos de algo? Sí, casi pasamos por alto que hoy se disputarán las semifinales de singles masculinos. Es decir, para hablar de lo del párrafo inicial primero se deben jugar dos partidos. Por un lado, hoy, desde las 13 (las 9 de la Argentina) Tommy Haas intentará evitar que Roger Federer alcance su séptima final consecutiva en el All England Lawn Tennis & Croquet Club. Por el otro, Andy Roddick tratará de hacer lo propio frente al otro Andy, el enorme crédito británico Murray, que carga con las esperanzas de las islas por ver un finalista local luego de que Bunny Austin lo consiguiera en 1938, aunque para buscar un campeón haya que irse un par de años más atrás, hasta encontrar a Fred Perry.
Londres es una locura por Murray y Federer. Salvo Haas, Roddick y sus allegados, es probable que el resto de Londres sólo esté pensando en una final entre Federer y Murray. La gente llega a acampar en Wimbledon Park durante dos días para conseguir alguno de las 500 entradas que se venden a diario para el Court Central, donde se disputarán los dos encuentros. El calor no los detiene y la lluvia ya no es un problema por aquí: de ahora en más, todos los partidos se jugarán en el estadio con techo retráctil, así que, en el peor de los casos, las semifinales de Wimbledon se disputarán en una cancha indoor y con aire acondicionado.
La reventa, especialmente a través de Internet, trepó a valores increíbles por un ticket para la final. Hay entradas que se ofrecen a 20.000 libras, unos 23.400 euros. Las autoridades locales están alarmadas porque ya se produjeron algunos casos de fraude, con sitios que captaban el dinero de las tarjetas de crédito de los compradores, pero que no enviaban las localidades.
Pete Sampras dijo a The Times que está pensando en venir a ver la final, aunque no recibió una invitación de los organizadores. "El problema es que, con dos hijos pequeños, un viaje de 12 horas a Londres no es mi mejor idea de diversión. Pero será un gran momento para este deporte. Roger es un amigo y sería genial estar allí", dijo el norteamericano, que reside en Los Angeles y que podría ver superado por Federer el récord que comparten como mayores ganadores de torneos de Grand Slam, con 14.
El que sí fue invitado es el australiano Rod Laver, ganador dos veces del Grand Slam y, quizás, el hombre por el cual Federer todavía no es proclamado unánimemente como el mejor de todos los tiempos.