Vince Carter dejó los Nets y pasó a Orlando Por Miguel Romano
Especial para canchallena.com
El terremoto en la NBA ya pasó. Los remezones son cada vez menos importantes. Todo parece ir entrando en calma; aunque, lógicamente, los límites territoriales ya se extendieron o redujeron, según los casos, y el mapa del certamen no será el mismo para la temporada que comenzará en noviembre próximo.
Pocas veces el mercado de pases la NBA tuvo un movimiento tan fuerte e intenso como en estos últimos días, involucrando a grandes estrellas y afectando a franquicias de vanguardia. Aunque se suponía que podía ocurrir debido a la gran cantidad de jugadores top que iban a tener el pase en sus manos, los cambios fueron demasiado significativos y dejaron una conclusión ineludible: los mejores se reforzaron y los demás perdieron potencial o eligieron reducir presupuesto para rearmarse pronto.
En esa calesita que giró sin cesar durante dos semanas, luminarias como Shaquille O’Neal, Rasheed Wallace, Ron Artest, Vince Carter, Ben Wallace, Shawn Marion, Allen Iverson y Hedo Turkoglu, entre muchos otros, cambiaron de camiseta. Demasiado y pocas veces visto.
San Antonio fue el primero en apostar fuerte y como nunca lo había hecho. Se desprendió de Kurt Thomas, Bruce Bowen y Fabricio Oberto, para traer al alero Richard Jefferson (ex Milwaukee) y luego adquirir al experimentado ala-pivote Antonio McDyess, de 34 años (Detroit) para acompañar a Tim Duncan en la lucha cerca de los aros. Un cambio que refuerza y trae nuevas vías de gol a los Spurs que pueden reducir la cantidad de tiros de Manu Ginóbili.
Detroit revolucionó su plantel con modificaciones radicales: dejó ir a McDyess, Rasheed Wallace y Allen Iverson para incoporar sangre nueva y vital, como Ben Gordon (Chicago) y Charlie Villanueva (Milwaukee). Los Lakers hicieron una jugada muy arriesgada, casi impensada, despidieron al joven y rendido Trevor Ariza (no firmó aun con Houston) y contrataron al intranquilo, aunque experimentado y fuerte, Ron Artest (Houston). Nadie sabe cómo puede terminar la sociedad Phil Jackson-Artest-Kobe Bryant, que, vale aclarar, decidió quedarse aunque tenía el pase en su poder.
Cleveland golpeó fuerte en el mercado al quedarse con el gigante Shaquille O’Neal (Phoenix) para hacer una dupla de liderazgo con LeBron James y, además consiguió a Anthony Parker (Toronto) y renovó con el ala-pivote brasilero Anderson Varejao. No hay dudas de que Los Cavaliers sólo quieren pensar en el título y en conformar y retener a LeBron, que queda libre el año próximo.
Boston cerró el trébol de cuatro hojas al contratar a Rasheed Wallace (Detroit), que junto a Paul Pierce, Ray Allen y Kevin Garnett, compondrá un equipo poderosísimo, como para ir por la reconquista del Este y por qué no del anillo de obtenido en 2008.
Otro que varió su estructura fuertemente fue Toronto, que se despegó de Jason Kapono, Anthony Parker y Shawn Marion para traer al turco Hedo Turkoglu, una de las figuras de la última final jugando para Orlando. Todavía le quedan 8 millones para una o dos contrataciones y una sería la de Carlos Delfino, que se arreglaría por la mitad de esa cifra.
Orlando perdió a Turkoglu y trajo al nunca terminado de consagrarse Vince Carter (New Jersey). Dallas fue otro de los que se movió mucho: incorporó a Marion y Marcin Gortat (Orlando), renovó con Jason Kidd y dejó ir a Jerry Stackhouse, Antoine Wright y Devean George. Otro que puede alterar su fisonomía es Utah, donde todavía Paul Millsap, aunque ya aseguraron su continuidad Carlos Boozer y Mehmet Okur.
Como estos fueron los pases más pesados, no se esperan grandes cambios para los próximos días, la mayoría de los equipo harán ahora los retoques finos para pulir sus planteles con jugadores de segunda y tercera línea. Tampoco quedan fichas importantes por mover. El sismo pasó y alteró significativamente el mapa de la NBA. La próxima temporada develará quién fue el que mejor se renovó.