El ajedrez, un juego con tradición milenaria acumula algo más de dos siglos de de práctica y desarrollo en el país. El Club Argentino, la entidad decana de esta actividad, el pasado 17 de abril cumplió 104 años desde su fundación a comienzos de 1900. A lo largo del último siglo, la performance de sus dirigentes y jugadores le permitió al ajedrez vernáculo disfrutar del respeto y reconocimiento internacional; la visita de 11 de los 19 campeones mundiales y la organización de dos olimpíadas y dos campeonatos mundiales es sólo una muestra de ello. Al igual que todo el deporte nacional, el ajedrez doméstico tuvo su época dorada entre los años 1950/60 y su currículum se engalanó con la conquista de varias medallas. Tres campeones mundiales juveniles, uno cadete, tres subcampeonatos olímpicos y una nómina de casi tres decenas de grandes maestros son muestras de su tiempo de siembra y cosecha. Acaso, su mayor orgullo.
Sin embargo hoy todo el lustre del pasado parece haberse carcomido e instalado en el corazón del olvido; en la última década el descenso de los primeros planos deportivos se vio acompañado de los graves errores de sus dirigentes. Inundaron el tablero de política y se pertrecharon detrás de los sillones del poder. Así el ajedrez federado descendió hasta el infierno; desde hace varios años que sólo a través de diferentes intervenciones judiciales se renuevan sus autoridades.
"Es verdad no estamos para nada conformes con la labor de la actual conducción de la federación de ajedrez; aquí son constantes los reclamos que nos llegan de padres, dirigentes y maestros. Parece mentira que no puedan ordenarse y convivir como en una gran familia", contó con muestra de fastidio, Claudio Morresi, el Secretario de deporte de la Nación consultado sobre su visión de los destinos del ajedrez local.
- Actualmente los jugadores argentinos sufren la suspensión del ranking Elo, quedaron fuera del sistema de la FIDE.
Estamos al tanto de ello y mantuvimos una reunión con la dirigencia, porque nos preocupa el tema y los perjuicios que les acarrea a los jugadores, pero nos dijeron que a la brevedad solucionarán ese asunto pero no han fijado fecha para ello.
-El malestar viene acompañado también de graves denuncias.
-Sí, es cierto. Estamos al tanto de las acciones que se llevan a cabo en los juzgados y ante la Inspección General de Justicia. No obstante ese es un tema interno de cada federación, desde esta Secretaria no vamos intervenir en sus conflictos porque respetamos su capacidad autónoma y la decisión de los afiliados. Desde aquí realizamos un severo control de las partidas, del presupuesto que se le destina cada año a cada federación y sólo a través de una prolija rendición se les vuelve a renovar el crédito.
-¿Considera importante el apoyo económico que la Secretaria le brinda al ajedrez argentino?
-Seguro, pese a que nosotros tenemos a los deportes divididos entre los que son y no son olímpicos, y el ajedrez es uno de estos últimos por más que tenga su propia olimpíada, desde mi gestión ha sido constante el crecimiento y apoyo a esta actividad, por ello ahora hemos implementado un sistema de 12 becas (de $1000 c/u) que se acreditarán directamente en la cuenta de los jugadores. Además porque respetamos su historia en el país y los valores que transmite en el orden social.
-Justamente en el plano social también surgieron críticas sobre las condiciones de los campeonatos promocionales.
-Sabemos los reclamos que hicieron los padres por los costos de las inscripciones y de la imposibilidad de que algún chico pudiera competir en esos torneos. Por eso desde aquí hemos apuntalado las competencias de los Torneos Evita para suplir al menos las falencias en el área social.
- Si pero ganar un torneo Evita no le da derecho a ningún chico para clasificarse a un Panamericano o Mundial.
-… El tema nos preocupa, pero otra cosa no podemos hacer.
El ajedrez argentino ante una dura encrucijada; el futuro de los jóvenes maestros está en juego. El compromiso de todos, una jugada ineludible.