Me parece bárbaro que se haga este tipo de reconocimientos, y mucho más a ellos. Pepe y el Puma fueron decisivos en las conquistas de nuestra camada. Y no me olvido de Juan Espil, el goleador histórico de la selección. De mis compañeros, puedo decir que no recuerdo en el básquetbol mundial dos tipos que se complementaran tanto y tan bien en la base. Se llevaron siempre bien y uno nunca sabía quién era titular o suplente. Por ahí sobresalía uno y al otro partido el otro. Montecchia tenía explosión, tiro de tres puntos, velocidad y le daba ritmo a la ofensiva; Pepe controlaba los ritmos, armaba todo, y es un tremendo defensor. Le aportaron muchísimo al equipo y compusieron una dupla rara y eficaz como nunca vi.