En el caso de que la AFA se asocie con el Gobierno para transmitir los partidos de fútbol por televisión abierta, el fútbol argentino no se expondrá a sanciones. El estatuto de la FIFA, muy celoso de la intervención estatal en los vericuetos de la pelota, prohíbe que los gobiernos tomen decisiones relacionadas con la administración de las asociaciones de fútbol.
Como una eventual estatización del fútbol se dará en el marco de una asociación con el Gobierno -que sólo pagaría un canon anual, de 600 millones de pesos-, el fútbol argentino estaría inmunizado de potenciales sanciones en el futuro. De todas maneras, y a pesar de los recientes acontecimientos en Grecia, Irán y Perú -fueron sancionados por injerencia estatal-, es imposible pensar en un escenario donde la FIFA tenga que suspender al fútbol argentino. Menos, cuando el hombre fuerte de la AFA es, además, vicepresidente 1º y encargado de las finanzas del organismo que regula el fútbol mundial.