Desde el año pasado, el campeonato Apertura dejó de ser el hermano pobre del Clausura. Antes, solamente consagraba al campeón, mientras su hermano rico definía descensos, promociones y los lugares para las dos competiciones continentales, la Sudamericana y la Libertadores. Con el cambio de calendario modelo 2008, el Apertura define a los clasificados para la Copa Libertadores del año siguiente. La tabla acumulada para la Libertadores se rige con los campeonatos del mismo año calendario y no con los de la misma temporada. Como el certamen termina en diciembre, los equipos tienen muchas chances de conservar el núcleo exitoso y extenderlo para el arranque del torneo continental apenas dos meses más tarde.
El estreno del nuevo calendario fue inmejorable. Estudiantes pudo retener la base del Apertura con la que se metió en la Copa y la ganó de manera notable en Brasil. Ninguno de los cinco grandes tiene garantizado su lugar en la Libertadores 2010, donde habrá seis equipos argentinos gracias a la proeza pincha. Quedan cuatro vacantes, ya que Estudiantes, por defensor del título, y Vélez, campeón del Clausura, ya tienen reservada su plaza. Son, junto con Lanús, los tres equipos más fuertes del fútbol argentino. Su poder se basa sobre la organización, la capacidad y el convencimiento de todas sus líneas para desarrollar un plan y cumplir con sus objetivos.
¿Dónde están los grandes? Racing terminó sexto en el Clausura con 30 puntos. Si produce un Apertura similar, dejará de mirar la tabla del promedio y espiará la de la Copa. Su última experiencia en la Libertadores data de 2003, con ¡yes! Ardiles en el banco. Hoy está Caruso Lombardi, clave en esta resurrección académica. El equipo estaba hundido en zona de descenso directo y Richard lo rescató del fondo del mar. Caruso sabe de fútbol y sabe armar equipos. Ahora su gran desafío pasa por aprender a manejar grupos después de un semestre exitoso. Su protagonismo, potenciado después del éxito, lo lleva a pelearse con dirigentes y con futbolistas. Sus controvertidas salidas de Tigre, Argentinos y Newell´s, todas posteriores a buenas o muy buenas campañas, alimentan esta presunción. Muy satisfactorio desde el punto de vista económico, el balance del mercado no lo ha favorecido en el aspecto deportivo. Se fueron dos jugadores de garantías como Sosa y Zuculini (los Francos) y llegaron apuestas como Brítez Ojeda. Cahais tiene más marca, pero menos desborde que Shaffer, un pistón por la izquierda que también fue transferido. Santillo deberá llenar el formulario dejado por Pablo Migliore, de polémica desvinculación. Si saca entre 28 y 30 puntos, festejará con champagne. Todo lo demás será lujo.
Octavo en el Clausura, River tiene un semestre nítidamente influido por las elecciones. Es el club más político de la Argentina y cada año electoral condiciona todas sus actividades. En su último semestre de gestión, la comisión directiva dejó atrás su política de compras compulsivas y asumió un plan de austeridad para no interferir en la administración siguiente. Generó ingresos con la venta de Falcao, pero no pudo evitar la incorporación de dudosos futbolistas como Paniagua y Cohene Mereles. El plantel, repleto de jugadores costosos, ha perdido valor. La mediocridad del equipo ha aplastado a los Rosales, a los Archubi, a los Cabral, jugadores sobrevalorados que no han estado a la altura de las necesidades y de la historia de este club. La camiseta de Ríver ha sufrido una importante devaluación. Hoy, apuesta a la vuelta de Ortega como posible salvación. A los 35, Ariel todavía puede jugar y hacer jugar. Pero, ¿podrá sobreponerse a la inevitable comparación de sus actuales compañeros con los Salas, Aimar, Crespo, Saviola de años atrás? Arrastra 27 puntos del Clausura. En este contexto político y deportivo, salir campeón sería una hazaña para Pipo Gorosito y sus muchachos. Un objetivo más realista podría ser la clasificación para la Libertadores. Para ello, deberá cantar, como mínimo, 33 y así llegar a los 60 en la acumulada.
Undécimo en el primer torneo del año, San Lorenzo apuesta una vez más al combo Tinelli para jugar la Copa por tercer año consecutivo. Más interesado en el Ciclón que en Show Match, Marcelo puso el dinero para contratar a Pintos, a Romagnoli y a Kily González. El club se desprendió de Adrián González y Silvera, resistidos por la hinchada. Cholo Simeone promovió juveniles y cuenta con Leiva, un mediocampista de buen pase. Pero el jugador más valioso era Bergessio. Y, tras un debut estelar contra Atlético Tucumán, Toro armó las valijas rumbo al Saint Etienne francés. Los grupos empresarios, propietarios del pase, hicieron su negocio y dejaron al club sin su futbolista más importante. Imposibilitado de retenerlo, el club se quedó con la módica suma de 300.000 euros (el 5% de la operación). Fue usado como vidriera y, cuando más lo necesitaba, se lo sacaron. Estos son los riesgos de la dependencia económica, que dejan muy frágil a la institución. Sin su figura, el potencial y las posibilidades bajan drásticamente. Con 24 puntos del torneo anterior, San Lorenzo debería pelear el título para garantizarse un lugar en la Libertadores. Con Bergessio, era posible. Sin él, todo es un enorme signo de interrogación.
Decimocuarto en el Clausura ´09, Boca es el único grande que cambió de DT entre el final de un torneo y el comienzo del otro. Alfio Basile volvió con un panorama muy similar al que había encontrado en julio de 2005, cuando asumió el cargo por primera vez tras una campaña tan mala como la del primer semestre de este año. Volvió Coco y volvió Pocho Insúa. Medel y Rosada refuerzan la mitad de la cancha ante la salida del colombiano Vargas. Los chicos (Gaitán, Chávez, Noir y Viatri) ya no serán titulares como con Ischia y deberán ganarse un lugar entre los 11 de memoria. Algunos tuvieron que irse, como el central Roncaglia. Suele elogiarse a este plantel como el mejor del fútbol argentino. Si Riquelme está bien físicamente y juega con esa rabia interior que saca lo mejor de su exquisito repertorio, Boca dará un salto de calidad. Pero tiene debilidades. Su defensa no garantiza confiabilidad. El primer semestre de Abbondanzieri fue flojo. Los laterales titulares, Ibarra y Morel, han dejado atrás sus mejores días. Los centrales, Cáceres y Paletta, no pueden salir de la irregularidad. Y, por último, ¿quién servirá a Palermo como hicieron en su momento Barros Schelotto y Palacio? Mouche es zurdo pero, con Insúa y Morel sobre ese carril, debe irse a la derecha, donde, con el perfil invertido, le cuesta fabricar el desborde para el centro posterior. Noir parece relegado. Mientras tanto, Martín espera. Si Palermo no hace goles, a Boca le va a costar. Parte con apenas 22 puntos. Para llegar a los 60, debe sumar 38. Y con esa cantidad, un equipo puede salir campeón. ¿Queda claro qué necesita Boca para no faltar a la próxima Libertadores?
Decimosexto en el Clausura, sólo el título pondrá a Independiente en la Copa 2010. Una mala campaña en el Apertura lo mandará a pelear por no descender. Tolo Gallego habla, prueba, trabaja y vuelve a hablar. Nadie podrá reprocharle falta de entusiasmo. Pero puede ocurrirle lo mismo que a Ortega en River: fastidiarse por el contraste con planteles anteriores. Ya le pasó en el campeonato anterior y debió disculparse por sus exabruptos. Sin Montenegro, al equipo le falta un organizador. Plantel descompensado, tiene muchos futbolistas parecidos entre delanteros (Silvera, Gandín, Núñez) y llegadores (Busse, Piatti, Rodríguez, Mancuello) pero no hay un organizador. ¿Quién conduce el juego del Rojo? No sabe, no contesta? A 25 años de su última Copa Libertadores y a cinco de su última participación, Independiente cierra el quinteto de grandes que, en agosto de 2009, parecen los hermanos pobres de Estudiantes, Vélez y Lanús.
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