Nunca es justificable un hecho de violencia. Jamás. El fútbol siempre fue un caldo de cultivo de muchos barrabravas que, potenciados por políticos, dirigentes, DT y jugadores, utilizaron "excusas deportivas" para hacer reclamos económicos. Era muy común que si un equipo perdía tres partidos seguidos, al día siguiente esperara en el entrenamiento la "visita" de los barras. La excusa oficial, era "para que los futbolistas pongan más la pierna , más actitud". Y había que destacar si todo se hacía en "buenos términos". Sin embargo, había hinchas que esperaban como pirañas la menor sangría para "apretar" y hacer sus negocios. Porque ante cada visita, poco importaba el color de la camiseta, si el domingo estaba en juego el honor por ser campeón o no irse al descenso. El único y verdadero interés de los inadaptados de siempre fue la plata, transformando el aliento y el respaldo en una industria sostenida por el éxito deportivo o... los billetes.
Pero algo cambió (y para peor). Lo que sucedió ayer no es casualidad y son los mismos barras quienes quedan expuestos. ¿Por qué? En Boca se metieron con Palermo, que hizo más de 200 goles con la camiseta azul y oro, fue campeón del mundo y se cansó de dar vueltas olímpicas. En Estudiantes, con un equipo que hace un puñado de días acaba de ser campeón de América.
En Boca, a periodistas que hace 14 años cubren los entrenamientos les piden todos los días el nombre y apellido, el DNI y la credencial del medio en el que trabajan. Pero hinchas/socios/barras pueden ingresar, parece, sin ningún control. ¿Nadie de seguridad pudo reaccionar y retenerle los carnet a los siete hinchas de ayer? ¿Por qué ahora se va a iniciar un sumario si ayer los tenían ahí, para frenarlos al alcance de la mano y nadie hizo nada? Pero, a partir del anonimato y de gestos de los protagonistas (por ejemplo, el festejo polémico del gol de Palermo a Argentinos en el 4-0, el 17/2/2008, de cara a La 12 cruzando los antebrazos), se generan un sin fin de rumores e hipótesis, que van desde una interna en la barra brava xeneize hasta deudas de protagonistas con los hinchas, rozando incidentes provocados a raíz de una interna futbolística. Como no hay nada confirmado; todo se desparrama. ¿Si se puede llegar a buen puerto? Hay pesimismo. Todavía se esperan novedades de la denuncia que hizo Carlos Bianchi sobre la agresión de un hincha que todavía entra y sale de Casa Amarilla cuando quiere.
¿Alguien cree en serio que el plantel de Estudiantes necesitaba una "arenga" de sus hinchas para jugar el clásico ante Gimnasia? Es que la industria de los violentos ya no acepta regalías deportivas. Sólo les interesan los resultados en efectivo.