Tata Martino, una suerte de celebridad en Asunción; aquí, en plena firma de autógrafos | Fabián MarelliASUNCION.- Es imposible no sorprenderse o evitar una sonrisa ante las formas tradicionales de estímulo que los medios de comunicación utilizan en estos casos. Suenan familiares. Encender una TV en Asunción, en estas horas, es encontrarse muy probablemente con la imagen de Chilavert pateando aquel tiro libre que puso nervioso a Burgos en la cancha de River, en las eliminatorias para Francia 98. O con otras más cercanas, como las de la cabecera baja del Monumental llena de hinchas guaraníes que gritaban más que los argentinos en el partido del que anteayer justo se cumplió un año y que terminó 1 a 1, con el desafortunado gol en contra de Heinze.
El mundo de especulaciones es un espectáculo en sí mismo. Todos se frotan las manos y sueltan su receta o su pronóstico. "Hay que trasladarles la certeza de que los apurados son ellos. Para nosotros, un 0 a 0 es negocio", opina un conductor de tertulia futbolística televisiva, razonamiento bastante extendido entre muchos hinchas. Después, como intentando ver una hendija por donde esperar buenas noticias, escudriña en las presuntas jugadas de la AFA. "Poner a Maradona al frente fue una medida política brillante de Grondona. Si quedamos fuera del Mundial, nadie le dirá nada, habrá pensado." Deducción discutible. No tanto como la que vino enseguida: "Argentina tiene problemas de liderazgo. Hubo grandes futbolistas a los que les fue mal como técnicos".
No faltan los arriesgados ("Hoy Paraguay no sólo es mejor que Argentina en la tabla: es mejor en términos de plantel", estimaba en su columna del diario ABC Color el ingeniero Daniel Pérez) ni los desconfiados ("Sé que un Mundial sin Argentina no es mucho negocio", conjeturó Ariel Ramírez en Hora Mundial). Pero tal vez, para todo lo que rodea a esta selección paraguaya que quedó cerca de Sudáfrica 2010 tras la victoria sobre Bolivia -cuesta arriba, como todo le está resultando al equipo de Gerardo Martino desde hace rato-, el apunte mejor rumbeado sea el que soltó alguien a la noche en Ypané, la localidad donde trabaja el equipo local: "Más que a la selección argentina, los paraguayos quieren ganarle a la selección argentina de Maradona". Fría y objetivamente, no les es imprescindible: Paraguay necesita tres puntos más, y bien puede conseguirlos mañana o en los dos partidos que le quedan. Pero muchos ven en la Argentina un árbol caído del que es preciso hacer leña en forma urgente. Idea más firme entre la gente que entre quienes deberán hacerlo, por supuesto. En la selección no todos piensan igual. "Vendrán presionados y hay que aprovecharlo", dijo Carlos Bonet. "Vendrán desesperados y nos darán espacios", cree Eduardo Ledesma, el jugador de Lanús. Pero Martino fue más diplomático: "No veo desesperación en Argentina. Está en la misma situación que antes del partido con Brasil, y además con un partido menos por delante. Preocupación debe de haber, seguro, porque siempre la hay después de una derrota, pero la situación no cambió", dijo el Tata.
Con todo eso convive el entusiasmo de la calle por ver a un rival al que se sigue considerando potencia. Cuestión de la Argentina establecer si tienen razón. Aquí ayer hizo un calor difícil de soportar (33° y muchísima humedad), pero sobre la noche un fuerte temporal, que obligó a informar sobre una alerta meteorológica, prometía precipitaciones y un brusco descenso de temperatura para hoy. Perspectiva que invita a pensar en un partido con clima fresco y, tal vez, con lluvias. Todo un mensaje para la selección, necesitada como nunca de un piloto de tormentas.