Hay eventos, hay momentos que quedan sellados en la memoria. Reuniones familiares para seguir el seleccionado de fútbol en México 1986 o desayunos de madrugada para ver al equipo juvenil de 1979. Está quien recuerda cómo vivió la marcha del seleccionado argentino de básquetbol que brilló en Atenas o quienes jamás olvidarán cuando Gaudio tiró la raqueta y levantó al público en la final de Roland Garros en 2004.
"Gracias por seguirme en cada partido, no les garantizo el triunfo pero sí correr hasta la última y dejar el cien por cien. Siempre sentí el apoyo de acá y de los que están en la Argentina. Seguramente haré algo, hoy me puedo portar mal", dijo entre lágrimas Del Potro.