Mario Paglialunga y Emilio Zelaya, dos muestras del sorprendente semillero de Central - FotoBAIRES Por Pablo Casazza
Para LA NACION
ROSARIO.- Será una cuestión de inconsciencia, esa que permite no medir los riesgos, no saber que la empresa puede ser imposible. Se tratará de una lección de amor, una manifestación de júbilo por sentir la camiseta, en tiempos en los que el romanticismo parece ser una reliquia.
Los pibes de Rosario Central van punteros y nadie tiene derecho a robarles la ilusión. Si muchas veces el fútbol es cuestión de estados de ánimo, o de momentos que se suman y ponen en marcha mecanismos de placer y de sueños de campeón, Central está cerca de ello.
Pocos confiaban en ellos. Lo reconoció el propio técnico, Ariel Cuffaro Russo, en una entrevista con La Nacion, luego de la victoria ante River. Pocos soñaban con este presente. Central comenzó, luego de dos temporadas en las que milagrosamente zafó del descenso, otra vez muy comprometido. Sin contar los recién ascendidos, estaba a diez puntos de Gimnasia y a once de Racing. Con este arranque espectacular, ya le sacó uno a Gimnasia y está a dos de Racing. La pesadilla ya dejó de ser, y se transformó en un mano a mano, y con posibilidades de salir airosos.
El sábado, tras la victoria ante Chacarita en la cancha de Huracán por 1 a 0, con un gol en contra de Jorge Núñez -aunque el árbitro Furchi se lo otorgó a Zelaya-, los canallas sumaron el puntaje ideal, están arriba de todos y llevan dos puntos de ventaja a Banfield y Vélez. Desde el Metropolitano de 1979 que no tenían un comienzo tan arrasador.
"Lo importante es que los chicos siguen la partitura", cuenta seguro su entrenador. Razón no le falta. Central tiene un libreto y lo cumple: corren, meten, entregan todo, cada uno sabe su rol y sus limitaciones. Hasta ahora le alcanza. Quizá, no tiene una fluidez futbolística, ya que desarrolla más sus otros atributos. El crecimiento de los chicos rendirá examen con el transcurrir de las fechas y con rivales de mayor envergadura que hasta el momento, ya que se impuso a los últimos de la tabla. "Los triunfos son mérito de todo el equipo", reconoce Zelaya.
Superada la Promoción ante Belgrano, de Córdoba, Central cambió un plantel de estrellas, que rindieron muy por debajo de sus posibilidades en el último torneo, por un puñado de juveniles con escasa o nula experiencia en primera división. Del equipo base que jugó de titular en las cuatro fechas iniciales, Gonzalo Castillejos tiene apenas seis partidos en primera, y el más veterano es Diego Chitzoff, un canalla confeso que suma 120, y es también el más veterano, con 29 años; le sigue Jesús Méndez, con 24 años y 114 cotejos. El benjamín es Jonatan Gómez, con 19; Mario Paglialunga y Burdisso tienen 20. El promedio de edad del equipo titular es de 22,27 años y el promedio de partidos en primera es de 46. Pero también existe una segunda lectura de este hecho. Si se toman los chicos nacidos en las inferiores, es decir, sin Chitzoff (120) y Méndez (114), el promedio cae abruptamente: 31 encuentros. Ni siquiera alcanza a una temporada completa.
Otra curiosidad es la gran cantidad de técnicos que hicieron debutar a estos juveniles en las últimas tempordas: Broun se presentó con Leonardo Astrada; Burdisso, con Gustavo Alfaro; Gervasio Nuñez y Paglialunga, con Gorosito; Moya, con Cuffaro en su anterior paso; Zelaya, con Galloni, y Castillejos, con Ischia. Esta es otra muestra de la inestabilidad y de los cambios de técnicos que sufrió Central y que lo llevó a una situación angustiante. Ante Chacarita debutaron Martín Astudillo, proveniente de Alaves, y el canterano Milton Zárate.
Ariel Cuffaro Russo conoce a la gran mayoría de estos chicos, ya que los formó en las inferiores. Por eso, sabe bien, y como pocos, lo que pueden dar. Pero además de la apuesta del pupilo de don Angel Zof, existe otro dato relevante. Estos chicos fueron postergados durante un largo tiempo. Como se dijo, las urgencias obligaron a la compra compulsiva y millonaria de muchos jugadores que no rindieron para nada. Por ejemplo, Mario Paglialunga, patrón del medio campo, llevaba antes de la primera fecha ante Racing 258 días sin jugar; Jonatan Gómez, 307; Lucas Moya, 428, y Gonzalo Castillejos, 607.
Cuffaro Russo tiene ahora un objetivo: entrar en las copas internacionales. Sabe que con esa ecuación el descenso se hará olvido, y el sufrimiento se disipará. Mientras tanto, los hinchas, cantan un viejo himno auriazul: "Vamo', vamo' los pibes / vamo', vamo' los pibes..."
12 goles tiene el delantero Emilio Zelaya en toda su carrera deportiva. Es quien más tantos hizo de los juveniles de Rosario Central.