Por Diego Morini
De la Redacción de LA NACION
Pararse frente a la derrota de Racing en el clásico ante Independiente y entender que los problemas de la Academia se concentran en cómo planteó el técnico el partido o si se defendió con tres o con cinco jugadores, sería desviar la mirada de lo que realmente sucede con el equipo de Ricardo Caruso Lombardi. Es bastante más profundo. Se trata de no haber advertido que la elaboración del proyecto que se delineó para el torneo Apertura contenía diferencias de concepto. Mientras algunos, dirigentes y jugadores, pensaban que éste podía ser un campeonato para pensar en algo más que el promedio y el descenso, otro, el entrenador, hablaba justamente de lo contrario.
A nadie le tendría que asombrar que, después de seis fechas, Caruso Lombardi tenga palabras como las que expresó en la conferencia de prensa: "Yo creo que en parte los problemas pasan porque hay que convencer a los jugadores. Nosotros estamos convencidos de que estamos por el buen camino", comentó el técnico de la Academia. Claro, esa falta de conexión entre lo que quiere uno y otro le terminó dando la razón al entrenador: Racing está nuevamente atormentado por la zona de la Promoción.
Inmediatamente después de estas palabras de Caruso se desprende un interrogante: ¿será que no hay convencimiento de lo que propone el técnico justamente porque el mensaje que los jugadores esperaban era otro? Antes del comienzo del campeonato muchos futbolistas se manifestaron ilusionados con sumar puntos para poder entrar en algún torneo internacional, mientras que Caruso Lombardi hizo saber que no llegaban demasiado bien al campeonato y hace unos días que sus muchachos tenían miedo a perder...
Lo realmente curioso de este presente gris de la Academia es que no se advierte una pronta solución. Ya utilizó todo el material que tiene a disposición. La mayoría de los jugadores se recuperaron de sus lesiones (sólo Claudio Yacob sigue con su recuperación) y aun así el equipo está lejos de lucir como en el torneo anterior. Incluso, en el Clausura pasado el andar del equipo estaba lejos de ser bueno, aunque derrochaba energía.
La conformación del plantel es otro punto en cuestión en toda esta historia. Porque mientras el técnico habla de que las lesiones lo complicaron -allí no falta a la verdad-, es inevitable preguntarse por qué no cuenta con el recambio adecuado para asumir esos contratiempos. Fue el propio técnico el que pidió mantener la base del plantel anterior y sumar algunos jugadores que eran descartes en otros clubes. Por eso da la sensación de que el hechizo Caruso Lombardi comienza a perder su efecto.
Incluso, el propio técnico, aunque busca mantener su costado más optimista, advierte que lentamente sus simpáticas metodologías para motivar a sus muchachos -regalos que abarcaron desde plasmas hasta indumentaria de la marca que los viste- ya no son tan efectivas. "No soy de esconderme cuando las cosas no salen bien. No necesito colgarme de nada, pero todavía estoy convencido de que podemos revertir la situación y, si no se puede, después veremos qué hacemos. Pero procuraremos recuperar a un par de jugadores que esta vez fueron bajas por lesión y sacar adelante esto frente a Huracán", comentó Caruso.
Todo parece indicar que el futuro de la Academia está sujeto exclusivamente a una reacción anímica, porque futbolísticamente no se advierten demasiadas respuestas. Claro, lo importante será que Caruso Lombardi pueda encontrar qué punto atacar para encontrar lo que aún no le dan sus muchachos. Aunque también podría buscar otra marca de indumentaria o casa de electrodomésticos para que llegue el mensaje...
4 es la cantidad de puntos que sumó la Academia desde que comenzó el campeonato. El equipo de Caruso todavía no ganó y sumó producto de cuatro empates.
El clásico tuvo todos los condimentos: banderas, bromas y recibimientos emotivos. Sin embargo, se concentró la atención en la bienvenida de Racing, que fue en medio de una auténtica lluvia de cintas de papel blancas y celestes. Pero los excesos no son buenos, porque también el juego se vio afectado, ya que los jugadores de Independiente fueron agredidos, cuando patearon córners, con las serpentinas, y hasta el árbitro, Saúl Laverni, que amenazó con suspender el juego por esa actitud de los hinchas.