Cuando desde la dirigencia de la URBA se barajó la posibilidad de agregar la instancia de cuartos de final en el Top 14, nadie imaginó que el desarrollo del campeonato y el sorteo iban a generar prácticamente un play-off en la última fecha. Ocurre que los cuatro equipos que pugnan por las dos plazas disponibles (Hindú y Alumni han sacado ya una luz importante sobre el resto) se enfrentarán entre sí el sábado anterior a las semifinales: SIC-CASI (nada menos) y Atlético del Rosario-La Plata.
Faltan aún tres sábados para esos cruces y todo puede pasar con cuatro equipos que se encuentran separados por apenas dos puntos y que lucen parejos en sus rendimientos dentro de la cancha. Más aún con este sistema de doble bonus que instauró la URBA para esta temporada, y que no tendría más vida a partir del 2010. A esta altura, los extras ofensivos y el defensivo cotizan como diamantes.
A Hindú -tricampeón, único líder e invicto- sólo le faltan 3 puntos para asegurarse otra semifinal a su rica historia reciente, mientras que Alumni tiene por delante a tres clubes que ya se despidieron de la lucha por arriba (San Martín, San Fernando y CUBA). Por eso, la puja más emocionante estará por los dos lugares que aparecen más peleados. SIC, sin dudas, es el más complicado, porque deberá a enfrentar a tres involucrados: Hindú (L), La Plata (V) y CASI (L), en ese orden.
El club más campeón de los 70 para acá viene zigzagueando desde que se lesionó su estratega y goleador, Benjamín Madero, el hijo del Gran Rafa. Lo mismo pasa con su rival histórico, el CASI, que el sábado sufrió un duro golpe ante Alumni y sigue sin encontrar los picos altos de 2008. Antes del clásico, lo esperan Pucará (V) y Lomas (L). Por eso, el derby de la última fecha puede ofrecer todas las opciones: decisivo para los dos; para uno solo o para ninguno.
La Plata y Atlético del Rosario, en tanto, han brindado un gran salto en la última fecha, sumando de 5 y 6, respectivamente. Plaza alcanzó al SIC y los Canarios mandaron al CASI al sexto puesto. Antes de enfrentarse entre ellos, tienen un choque durísimo y otro más accesible, si es que vale ese término: los rosarinos, con Champagnat (L) e Hindú (V); los platenses, con Lomas (V) y SIC (V).
Pero la acción doméstica del rugby no se limita sólo a lo que ocurre en Buenos Aires. El fin de semana arrancó el renovado Torneo del Interior, que no se jugaba desde 2004. Una muy buena apuesta de la UAR, que se hará cargo de los traslados y alojamientos de los 31 clubes participantes.
Divididos en dos zonas (Campeonato, con 15 equipos en tres grupos; Ascenso, con 16 en cuatro), los clubes del Interior tienen aquí una inmejorable ocasión de fortificar la competencia interna sin depender de Buenos Aires, el cual nunca encuentra fechas ni entusiasmo para insertarse en un torneo de características federales.
Este Torneo del Interior, que concluirá el 14 de noviembre y en el que todos los equipos se asegurarán un mínimo de seis partidos, servirá para que el resto de las Uniones no tengan que esperar sólo el Campeonato Argentino para medir fuerzas ni la suerte del Nacional de Clubes, que en este 2009 sólo tendrá instancias de semifinales y final, con los dos mejores del Interior y los dos primeros del URBA Top 14.
Es una gran ocasión para el Interior, siempre postergado por el poder de Buenos Aires y, también, por incapacidades propias. El nuevo torneo debe insertárselo con los PladAR que han sido instalados en cuatro centros del país (Tucumán, Mendoza, Rosario y Córdoba) y que, sin dudas, contribuirán a acrecentar el volumen de jugadores aptos para la alta competencia.
Por todo esto, estamos a las puertas de dos meses (octubre y noviembre) repletos de rugby, pues a estas definiciones en Buenos Aires y en el Interior, se les agregarán las giras de Los Pumas y de los Jaguares.
Y, por último, no podemos perder de vista que a fin de año se deben renovar autoridades en la UAR, donde el presidente de la entidad, Porfirio Carreras, ya anunció que no irá por un nuevo mandato. Ahí vendrá otro capítulo de la vieja y gastada interna Buenos Aires-Interior. Esa que, por ejemplo y entre otras cosas, implica que aún no se hayan firmado los nuevos estatutos. Pero ese será tema para otro momento.