Por Martín Castilla
De la Redacción de LA NACION
Siempre se discutirá cuánta virtud hay de un equipo y cuánta culpa del otro. Tan cierto es que Huracán resurgió y volvió a desplegar un juego de alto vuelo como que Racing le facilitó la tarea con su escasez de fútbol y avances previsibles. Son pocos los equipos que le proveen a su gente una sensación de identidad y satisfacción tan fuerte como las que sienten en Parque Patricios. El público del Globo está convencido en entregar su corazón a un director técnico y al nuevo grupo de jugadores que él comanda; se siente tan complacido como en el torneo que se le esfumó de las manos en el Clausura pasado y no se cansa de repetir, a manera de agradecimiento, el ya clásico "que de la mano de Angel Cappa...". Quizá sea mucho la insistencia con la muletilla "el campeón de la gente", pero lo seguro es que se trata del "campeón de su gente".
Entre euforia y desahogo, el público del Globo se entregó a la felicidad luego del último gol -golazo- de Patricio Toranzo. Ya nadie le podía quitar el grito que enrojecía las gargantas por reencontrarse con la victoria después de siete partidos. Todavía se escucha el "Angel, Angel..." en el Palacio Tomás Adolfo Duco. Las habilitaciones y el gol de Toranzo. El sentido de ubicación y conducción de Mario Bolatti. Las atajadas de Gastón Monzón. Las subidas heroicas de Paolo Goltz. Un revivir futbolístico que colmó las expectativas con un 3 a 1 con fútbol, lujos y solidaridad sobre los insuficientes intentos y la poca capacidad de reacción del angustiado equipo de Avellaneda.
Por un rato sobrevoló la impresión de que a Huracán no le iba a resultar sencillo perforar a un Racing tapado hasta las cejas (con siete futbolistas con características defensivas). Pero la imagen de cierre fue que al equipo de Cappa le sobraron minutos para ganar y golear por más diferencia.
Quizás algunos hayan reconocido en las exquisiteces futbolísticas que ofrecían Bolatti y Toranzo lo que hace unos meses disfrutaban cuando también estaban Pastore y Defederico. Durante toda la tarde, además de atormentar al medio campo de Racing (especialmente a Damián Ledesma), estos dos futbolistas reconciliaron el juego con los principios del toque y el buen gusto. El Globo, con una estirada de Filipetto, empezó a desmoronar a un Racing que se da el gusto de desperdiciar situaciones y penales (Monzón adivinó el tiro de Ramírez). Llegó un contraataque fenomenal de Toranzo que terminó en el remate cruzado de Rodrigo Díaz. Y entre lo visto, nada más fantástico que el tercer gol de Huracán, cuando el Globo ya se floreaba ante un rival abatido. Brillante definición de Toranzo por encima de De Olivera. Imposible de digerir para esta versión disminuida y vacía de la Academia, que descontó a través de Grazzini.
Más allá del arranque "de pretemporada" (dixit de Cappa) que tuvo el Globo en el comienzo del campeonato, lo que no cuesta desentrañarle es su identidad, esas señas particulares que deben caer de un equipo que pregona ambiciones importantes de mitad de cancha hacia adelante. Si consiguiera extender un funcionamiento más ordenado en defensa habría que hablar de un equipo que puede volver a ser algo serio.
7 son los partidos sin ganar que llevaba el Globo; la última victoria había sido en la 18a fecha del Clausura, 3-0 sobre Arsenal.
Llevaba tres derrotas en condición de local, en el campeonato: 1-2 vs. Lanús, 0-2 vs. Atlético Tucumán y 1-4 vs. Estudiantes.
En las primeras cinco fechas, el equipo de Avellaneda recibió tres goles; en las últimas dos jornadas, acumuló cinco.
Por haber ganado el encuentro, el Globo se quedó con la Copa Parque Patricios, por el 107° aniversario del barrio.
"Gracias al apoyo de la gente, nosotros sentimos que salimos a jugar con ventaja. Es casi una demostración de amor que nos permite jugar tranquilos."
"Estoy conforme con el fútbol que desplegó Huracán. Estamos terminando la pretemporada que tuvimos que hacer durante el arranque del torneo."
"Espero y deseo que Caruso Lombardi no se tenga que ir de Racing. Alguna vez, en la Argentina, los proyectos y los contratos de los técnicos deberían respetarse."