TRELEW, Enviado Especial.- "Me gustaría que en Santiago la gente se olvidara del partido inaugural con Atenas -que se juega mañana- y festejara con asado y vino esta histórica conquista? Yo voy a brindar con muchas burbujas." Carlos Romano, el técnico de Quimsa, dueño de esas declaraciones, fue uno de los más felices por el primer título en la elite del básquetbol nacional que consiguió el conjunto santiagueño, al quedarse con la Copa Argentina, que concluyó anteanoche en esta ciudad. "Como tucumano que soy, siento una sana envidia por la fuerza que esta teniendo el básquetbol en Santiago", agregó el entrenador.
Si bien la consagración tan esperada después de tres subtítulos (TNA de 2006, Liga Nacional de 2008 y Sudamericana 2009) llegó tras una derrota ante Peñarol (77 a 73), luego de un tiempo suplementario (igualaron en 65 puntos), los méritos de Quimsa no pueden empañarse porque fue el mejor equipo del torneo. Además, si el base Jonatan Treise hubiese acertado uno de los dos tiros libres que tuvo en sus manos a 11 segundos del epílogo, cuando su equipo ganaba 65 a 62, el festejo se habría anticipado. Esos lanzamientos fallidos le dieron la posibilidad a Peñarol de igualar en el último segundo con un agónico triple de Tato Rodríguez y forzar el suplementario.
Los santiagueños se mostraron superiores durante todo el torneo por la entrega y el compromiso de su defensa, el poderío de Román González en la zona pintada, la eficacia en los tiros perimetrales (41% en triples) y los buenos relevos que tiene en el banco. Quimsa es un "equipo largo", con hombres desequilibrantes, que mostró más apetito y mejor juego colectivo que el resto.
"El equipo trabajó muy bien en la pretemporada y puede seguir creciendo. Esto tiene que servir para saber que podemos pretender cosas muy importantes", señaló Román González. "Estamos felices por la Copa y porque jugamos bien, como pretendíamos. A veces resulta difícil creer que en tan poco tiempo el grupo se haya unido y conseguido tanta química", dijo José Muruaga.
Aunque Romano haya pedido dos días de fiesta, la inmediatez de los compromisos se lo impedirá. Ayer al mediodía, la delegación de Quimsa viajó por tierra hasta Madryn, donde tomó un vuelo directo a Córdoba, para jugar mañana, en el Orfeo, el encuentro inaugural de la Liga Nacional frente a Atenas, el último campeón.
Y no habrá descanso inmediato. El viernes, en La Banda, el ganador de la Copa Argentina se medirá con Ciclista Olímpico, en un clásico santiagueño más esperado que nunca. Después vendrá la organización del cuadrangular clasificatorio de la Liga Sudamericana y quizá también del Súper 8. Santiago está de fiesta y vibra con Quimsa.
Como anteanoche los hinchas santiagueños debieron conformarse con festejar entre ellos, tras ver el partido en una pantalla gigante instalada en el estadio y dar unas cuantas vueltas a la plaza Libertad, la propuesta ahora es armar una gran caravana de ingreso a la ciudad para pasado mañana, cuando Quimsa regrese de Córdoba. Las autobombas están preparadas y se aguarda una fiesta especial, con la presencia del gobernador Gerardo Zamora, hincha de Quimsa.