Eduardo Moccero luce jóvenes 58 años, el cabello plateado y una barba prolijamente recortada. En su juventud, cuando todo era deseo, trocó reyes por leyes; pasó a ser doctor; se recibió de abogado. De movimientos lentos y hablar pausado, el timbre de su voz no sabe de estridencias; de sus labios parten mínimos susurros. Pregona con el ejemplo, hace honor al perfil bajo.
"De joven me atrapó el ajedrez, por entonces lo jugaba en mi club de la infancia, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) y desde la adolescencia mi gran desafío era participar en el tradicional torneo de Mar del Plata" contó a Canchallena, Eduardo Moccero, abogado, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y auspiciante del Magistral Marcel Duchamp que se juega en el Club Argentino. Y agregó, "hace algunos años, cuando la Argentina se incendiaba a fines de 2001 recuerdo que llamé a Mar del Plata para inscribirme en el torneo de Semana Santa y me informaron que por falta de presupuesto la competencia ese año iba a suspenderse. Aquello me causó un doble dolor; por un lado veía que no podía jugar al ajedrez y por el otro que me quedaba sin mi breve descanso anual. Es que jugando al ajedrez uno se desenchufa de su trabajo".
-¿Y qué hizo ese año?
- Uno tiene una edad en la que analiza las cosas desde otra perspectiva, muy distinta a la de la inmediatez de los jóvenes. Entendí que en mi vida el ajedrez me había dado mucho y que era hora que comenzara a devolverlo.
-¿Y cuál fue la jugada?
-No es que me sobre el dinero pero puedo decir que vivo sin sobresaltos, entonces les pregunté a los organizadores cuánto era el monto mínimo que necesitaban para poner el torneo el marcha. La cifra me pareció razonable y entonces, de pronto, me convertí en el auspiciante del torneo.
-¿Suena extraño que sea un particular y no una empresa quien desee sponsorear una competencia, no?
-Puede ser, pero me pareció que era un acto noble, que yo también lo disfrutaría y me sentí tan cómodo que algunos años después volví a brindar una nueva ayuda.
-¿Y por qué decidió dar su apoyo al magistral Marcel Duchamp?
-hace unos meses Blas Pingas, el árbitro internacional, me contó la idea de organizar un magistral en el Club Argentino, una entidad de la que soy socio y admiro mucho por su vasta historia. Además como todos sabemos lo mal que se hacen las cosas a nivel dirigencial con nuestro ajedrez pensé que organizando este torneo le iba a brindar a los más jóvenes la posibilidad de alcanzar una norma de maestro internacional o de gran maestro. Me di cuenta que era importante apoyarlos y por eso no lo dudé y trabajamos muy duro para llegar a un magistral categoría 9.
Eduardo Moccero que frente al tablero posee un nivel respetable, su Elo arañó los 2200 puntos, tiene en su memoria mucho más que combinaciones y celadas, pero sus cuatro décadas vinculadas con este deporte le encienden los recuerdos. Habla de sus ídolos. "Entre los extranjeros me quedo con el ruso Anatoly Karpov, tenemos la misma edad y nos llevamos una diferencia de días muy pequeña, y entre los argentinos admiré a Hugo Spangenberg. Fue una lástima que se haya retirado del ajedrez tan joven reunía todas las condiciones para ser un grande pero tenía que atreverse a dar el salto e irse a vivir afuera; a jugar en Europa. Huguito fue un fenómeno y no sé si muchos recordarán que derrotó dos veces a Kramnik que llegó a ser campeón mundial".
A Moccero, profesor de la UBA en el dictado de la cátedra de "Quiebra", parece asentarle bien el papel de auspiciante.
"No creo ser un abogado generoso como alguna vez se dijo; soy muy feliz de dar una mano a quien lo necesita y mucho más si se trata de algo vinculado al ajedrez. Ojo, que todo mi esfuerzo también está relacionado con la reciprocidad, con los merecimientos que una persona hace para que alguien le brinde una ayuda"
-¿Siente que el ajedrez lo ayudó mucho en su vida?
Alguna vez yo pensé que era un buen jugador de ajedrez, hasta que un día El Pato Giardelli me hizo entender que estaba equivocado. Me di cuenta de grande, creo que recién ahora estoy comprendiendo la estrategia y la táctica de este juego. Pero lo que no lograba frente al tablero por el contrario relucía en mi vida particular. Muchas veces, colegas, amigos y alumnos me hicieron notar como mi manera de actuar, explicar y planificar sobresalía con la de otros profesionales. Creo entonces que esto también es un motivo para agradecerle al ajedrez por todo lo que me dio en estos años.
Eduardo Moccero, director del Magistral Marcel Duchamp; abogado, profesor y ajedrecista. Además y acaso lo más importante, un altruista que enciende utopías.