Por Carlos Beer
De la Redacción de LA NACION
No duda ni en una letra de cada palabra que pronuncia. Y afirma en su primera frase: "Estoy arrepentido. Eso le dije a la comisión de disciplina cuando fui a declarar. Le pedí disculpas porque estar ahí no fue grato para nadie, ni para ellos ni para mí". El que habla es Agustín Merlos, el polista de Pilará suspendido por un mes por haber sido expulsado ante La Dolfina en el Abierto de Tortugas, lo cual le impedirá tomar parte de la final de pasado mañana frente a Ellerstina y del Abierto de Hurlingham todo. Y da su versión de los hechos, sin dejar de insistir en su arrepentimiento.
–¿Qué pasó, Agustín?
–Lo primero que quiero decir es que me hago cargo de mi reacción. No soy de reaccionar así, jamás lo hice. Lo único que puedo decir es que todavía no sé muy bien lo que pasó...
–¿Por qué lo decís?
–Porque entré a jugar golpeado ese chukker. Tuve un golpe del caballo antes del chukker y después un choque con Lolo [Bartomolé Castagnola]. Y del partido me fui al hospital porque no me sentía bien. Sentía náuseas y mareos, y dolor en la nuca y del lado derecho. Me hicieron una tomografía y me dieron reposo por 24 horas.
–¿Mostraste estos estudios cuando hiciste tu descargo en la AAP?
–No mostré los papeles, sólo lo comenté. Pero dije que sabía que no estaba bien lo que hice. Fui a contar el porqué de esa reacción. Pero internamente me desconozco.
–Tu reacción, con el golpe a la tabla, fue muy vehemente...
–Es que todavía no entiendo qué pasó. Fue algo que nada tuvo que ver con el partido. Era un partido tranquilo y hasta teníamos la posibilidad de perder por un gol. Yo no soy de reaccionar así. Y en la AAP dije: "Vengo a pedir disculpas". Pero no estaba bien. Tendría que haberme bajado del caballo y ponerme hielo, que fue lo que me dijo en ese momento mi entrenador físico. Pero seguí jugando, la adrenalina a uno lo hace jugar...
–¿Recordás la acción?
–Me acuerdo de la amarilla de [el juez Esteban] Ferrari, pero nada más...
–Le pegaste un tacazo a la tabla.
–Eso es más o menos lo último que recuerdo. Pero fijate que me sacaron la amarilla y fui a los palenques a bajarme porque me sentía mal. Me contaron que después me sacaron la roja. Nunca la vi.
–¿Te disculpaste con Ferrari?
–Lo llamé varias veces para pedirle disculpas pero no lo encontré. El es muy prolijo como referí y tenemos cierta amistad y no quiero perderla. Uno de los puntos que quiero aclarar es un pedido de disculpas públicas a Ferrari, a mis compañeros de Pilará y a la gente que cree en nosotros.
–¿Insultaste al referí?
–Su declaración dice que no lo insulté. Dije otras cosas, fue una protesta de mala manera. Pero jamás lo insulté de manera directa.
–¿Te parece justa la sanción?
–Me duele muchísimo; yo quiero jugar polo. Todos laburamos durante el año para venir acá y me encantaría estar dentro de la cancha. No puedo decir si es mucho o poco. Me priva de jugar y eso me duele.
–Algunas veces tus hermanos se quejaron de cierta persecución hacia ellos... ¿Pensás que puede haber influido en la sanción?
–No, eso es muy antiguo. No siento que me persigan ni nada. Lo que hice no está bien, por eso me siento muy mal. Estaba en deficiencia física, colgado de una palmera y reaccioné de una manera que nada tiene que ver con mi forma de ser. Algo me pasó...