Maradona tomó con naturalidad la visita de Grondona en el predio de la AFA; Agüero, Messi y Lavezzi rodean al DT | Fabián Marelli - LA NACIONEn una etapa crucial para el seleccionado argentino, muchas veces con los estados alterados por los chisporroteos internos que amenazan con un desperfecto general, se busca un envión anímico. Al menos, cierta tranquilidad cuando los enfrentamientos con Perú y Uruguay empiezan a materializarse a pocos metros en el recorrido que busca a Sudáfrica como destino final. Tanto se dijo, se sugirió, se discutió que en las últimas horas se clama por una comunión grupal hacia el gran objetivo de la clasificación para el Mundial de 2010. Sólo eso.
Más allá de la tensión que se advierte por la insegura posición de la Argentina en las posiciones, de los preparativos futbolísticos y de los ensayos, revitalizar el espíritu parece la consigna más importante hasta mañana, cuando el equipo celeste y blanco jugará frente a los peruanos en el Monumental. Anoche mismo se vio otro indicio, con un asado compartido por el plantel y el cuerpo técnico en el predio de la AFA en Ezeiza.
Y, también, algo de eso se buscó anteanoche, con una comida –el menú fue pastas– en la que participó Julio Grondona mismo. "No lo tomé como una muestra de respaldo. Siempre tuvo esa actitud conmigo", reconocería más tarde el entrenador Diego Maradona, en referencia a la visita del presidente de la AFA. Aquellos que estuvieron cerca dijeron que casi ni se hicieron referencias sobre el partido.
Grondona compartió la mesa con el DT y con el coordinador Carlos Bilardo. Pero también interactuó con los futbolistas y se quedó hasta tarde. Es más, una vez resuelto el campeonato de ping-pong entre los jugadores, en el que Gabriel Heinze le ganó a Lionel Messi, Grondona se animó y también jugó con Leo.
La de Grondona no fue la única sorpresa que recibieron los jugadores en Ezeiza. Por si faltaban más muestras de respaldo allí estuvieron Gabriel Batistuta, emblema en otros tiempos del seleccionado, y Matías Almeyda. "Vinieron a saludarnos con toda la buena onda, a desearnos suerte", agregó Maradona.
Los trabajos incluyeron un ensayo de 12 contra 12 en el que Messi jugó como una especie de comodín para unos y otros. Después, Maradona hizo algunas referencias puntuales y dio nombres propios: