MONTEVIDEO.– A Diego Forlán, el cuerpo técnico de Uruguay lo cuida con extremo cuidado. El delantero no sufre nada grave, sólo una sobrecarga muscular, suficiente para que ayer dedicara la tarde únicamente a trotar alrededor de la cancha en la que se entrenaba el resto del plantel. Entre los gritos de sus compañeros, al delantero de Atlético de Madrid le llegaban de fondo los balidos de las ovejas que ocupan un corral contiguo al predio que la Asociación Uruguaya de Fútbol posee a 28 kilómetros al este del centro de Montevideo. Un complejo de entrenamiento y concentración que fue inaugurado cuando Daniel Passarella era entrenador del seleccionado charrúa. Por la calle de tierra de la entrada pasan carros tirados por caballo que llevan leña. En ese ambiente bucólico Uruguay se evade de la gran tensión que mañana lo atrapará en el partido con la Argentina, rival con el que compartirá la motivación de alcanzar la última plaza de clasificación directa al Mundial que queda en las eliminatorias sudamericanas.
Forlán, que a los 30 años ya tiene una carrera hecha, no es uno más en el plantel local. Es el máximo goleador (7) del seleccionado en las eliminatorias. Su prestigio es internacional, como lo atestigua su condición de Botín de Oro de Europa de la temporada anterior, en la que hizo con 32 goles. Una distinción que ya había conquistado en 2005, cuando en Villarreal era uno de los beneficiados de las asistencias de Riquelme.
"Dependemos de nosotros. Para el pueblo uruguayo y la selección sería una alegría increíble si conseguimos la clasificación directa", expresó Forlan, cuyo tono de voz y semblante transmiten serenidad.
–La Argentina vive un momento de mucha confusión futbolística. ¿Qué clase de rival pensás que van a encontrar?
–[Lanza un suspiro] La verdad, es una gran selección, aunque no esté rindiendo como la gente y el periodismo esperan. Pero está cuarta y tiene grandes posibilidades. Posee grandes jugadores, de experiencia y jóvenes. Va a ser un partido muy complicado, pero también el que uno siempre soñó con jugar.
–¿No te sorprende la situación por la que atraviesa la Argentina?
–Sorprende porque son varios los partidos en los que no consigue los resultados que pretende. Pero en la actualidad el fútbol está muy competitivo y nadie puede descartar nada ni subestimar a nadie. Eso también le cabe a la Argentina, aunque tenga uno de los mejores planteles del mundo.
–A Maradona y a Messi se los critica mucho.
–Todo se debe a la falta de buenos resultados. La gente y la prensa esperan mucho más de ellos, pero para cuestionar habría que esperar al final de las eliminatorias, ver si se logra o no el objetivo. Nadie duda de la calidad de Messi, de su importancia para Barcelona y la Argentina. Es un delantero desequilibrante, está entre los mejores del mundo.
–¿Y no te llama la atención que su juego aún no haya explotado en el seleccionado?
–Lo que pasa… [titubea]. No es que no haya explotado, son partidos… Uno lo ve en Barcelona, el equipo que lo rodea, y el pueblo argentino espera lo mismo en el seleccionado. Pero no es tan fácil.
–¿Este partido puede ser uno de los más importantes de tu carrera?
–Sí. De niño tuve la oportunidad de ir al Centenario y ver este tipo de clásico, y uno siempre sueña con jugarlos alguna vez. Afortunadamente se da en un momento en el que nuestra selección está bien después de haber ganado un partido fundamental en Ecuador. Lamentablemente, en las eliminatorias anteriores me quedé afuera en el repechaje contra Australia. Ahora me siento feliz de poder ayudar a conseguir la clasificación.
–¿Te sentís líder de este equipo?
–No, este es un grupo muy unido, con un cuerpo técnico que trabaja muy bien. El ambiente es muy positivo y no necesita un líder especial.
–El hincha uruguayo vuelve a creer en su seleccionado: en dos días se agotaron las entradas.
–Será muy lindo jugar en un Centenario repleto. Por lo que uno lee y oye, hay una gran expectativa. También le pido paciencia a la gente, porque va a ser un encuentro muy duro ante un rival de la experiencia y la talla de la Argentina.
–¿No te ves favorecido por los continuos cambios que hay en la defensa argentina?
–Uno por uno, son grandes defensores. Ya me tocó enfrentarlos y cualquiera que juegue me hará la vida imposible.