En Montevideo, Maradona se despachó contra la prensa: "Que la sigan chupando" | Fabián Marelli / Enviado especialMONTEVIDEO (De nuestros enviados especiales).- La ira lo dominó: Diego Maradona se consumió en su propio rencor. Fue un cúmulo de tensión que explotó con aires vengativos contra los periodistas, como si allí encontrara un triunfo reivindicador. Fue como si la alegría por la clasificación para el Mundial quedara en un segundo plano. Fue como si su mente hubiera quedado presa de una rabia volcánica.
Algo de eso se había intuido ya en el campo de juego, apenas consumado el triunfo, después del abrazo estremecedor, entre lágrimas, con el coordinador Carlos Bilardo (ver aparte). Los jugadores cantaron y saltaron; Maradona estuvo entre ellos; los cánticos hirientes le apuntaron a la prensa. Al paso, el entrenador dejó una sentencia que se confundió con la efervescencia del momento. Pero sonó lo suficientemente clara. "Ahora que la chupen" . Fue el preludio de todo lo que vendría en una conferencia de prensa con demasiados exabruptos.
Maradona estuvo hiperactivo. Nunca se sentó junto con los suplentes. De pie, cerca del límite del campo, gritó, amagó y gesticuló. El nerviosismo se agigantó en la segunda parte hasta que Bolatti descomprimió el ambiente. El DT gritó el gol como nunca. Acaso como en sus mejores tiempos con el N° 10 en la espalda. En algún gesto recordó a aquella imagen televisiva que recorrió el mundo luego del gol que le convirtió a Grecia en el Mundial de Estados Unidos, en 1994.
Se lo veía venir... La furia estaba a punto de desatarse. Eludió cualquier contacto con los micrófonos sobre el césped. Se los sacó de encima con un secó "¡Salgan, salgan!" y agitó los puños frente al público argentino. Volvió a abrazarse con Verón, con Messi, con Tevez, con todos. Y después preparó la gran embestida, entre unos cuantos sorbos de agua.
"Es un privilegio llevar a la Argentina al Mundial de 2010. Quiero agradecerle a la gente argentina, solamente a la gente... A mi familia, a Dalma, a Gianinna. Sólo para ellos. Hay gente que no se lo merece. Está todo bien, muchachos, pero yo tengo memoria y ahora voy a acordarme más que nunca de lo que pasó."
El tono fue subiendo con el transcurso de la charla: "Es para los que no creyeron en mí y me trataron como una basura. Lo conseguimos sin la ayuda de nadie y con todos los honores, frente a un gran equipo como Uruguay, que se jugó la vida , y en el Centenario. Tengo memoria, hermano, al que no creía, a los que no creyeron. Con perdón de las damas, que la chupen y que la siguen chupando. Soy blanco o negro, gris no voy a ser en mi vida. Sigan mamando, ustedes me trataron como me trataron...".
Casi como por obligación se sucedieron algunas explicaciones futbolísticas antes de que los ataques continuaran. "Con la variante de Bolatti traté de que el juego estuviese bien repartido en el medio. No fue retroceder; fue ser cuidadoso. Después no podemos olvidarnos de que Tevez entró por Messi. Yo analizo las cosas. Salimos a jugar de la misma manera en Ecuador: erramos un penal y cuatro goles abajo del arco... Me estaban matando; me decían callate la boca y dejate de versear. No verseaba...".
Y entonces otra vez la ira sonó como una descarga eléctrica. "Sé todo lo que dijeron ustedes (por los periodistas). Quién me pegaba, quién no... quién era más hijo de puta, quién no [...] Este grupo me consolidó como técnico y le estoy completamente agradecido. Los que ganan mucha plata vinieron y demostraron que tenían muchas ganas de jugar; transpiraron la camiseta como nunca." El aire pareció cortarse con una mirada. Y Maradona arremetió de vuelta. Esta vez con las diferencias personales con nombre propio. Tras la pregunta de uno de los enviados, golpeó con sus palabras. "Vos sos uno de los que la tienen adentro Pasman (Juan Carlos) [...] Inventaron todo el tiempo... hablaron de una pelea con Bilardo y estábamos todo el día juntos en el predio de Ezeiza."
Cuando se lo consultó por los dichos de Verón, que tuvo un tono crítico pese a la clasificación, Maradona sólo elogió a la Bruja. "Es un fenómeno. Tenía un dolor en el isquiotibial, estaba para salir pero dijo que no, se la banco como un león". Y aseguró que tanto Verón como Palermo tienen posibilidades de jugar la Copa del Mundo. Aunque, sugestivamente, no confirmó su presencia en Sudáfrica. De tono seco, respondió: "Tengo que hablar con Grondona".
Los únicos gestos de gratitud fueron hacia el entrenador de Chile, el argentino Marcelo Bielsa. "Cuando perdimos con Paraguay, una de las primeras llamados fue de Bielsa. El nos dijo que nos mantuviéramos tranquilos y así lo hicimos. Quiero agradecerle el llamado y felicitar a Chile, que vuelve a un Mundial con un gran técnico y la sorpresa que siempre te trae Bielsa. Sólo con una llamada puede hacer que la gente se sienta bien, y uno puede entender de quién se trata".
Maradona: las palabras del rencor.