LAS VEGAS (Especial).- Los signos de recuperación en el juego de Andrés Romero son evidentes. En el final de la temporada 2009 del PGA Tour, período que abarca los torneos de otoño, el tucumano viene exhibiendo lo mejor de su repertorio. Es cierto que aquí no actúa la mayoría de las grandes figuras del circuito, pero, en todo caso, el desafío del Pigu es contra la cancha, como le sucede a cualquier otro profesional.
Recompuesto su swing en los tee de salida, Romero finalizó ayer 7° en el Justin Timberlake Shriners Hospitals Open. Brilló en la última vuelta con un score de 64 (-7) y, con un total de 268 (-16), quedó a tres de la cima, que ocuparon los locales George McNeill y Chad Campbell y el escocés Martin Laird. Anoche, Campbell y Laird seguían en carrera y se encaminaban hacia el tercer hoyo de desempate.
Romero, que desde el jueves próximo intervendrá en el Frys Open, tercer certamen de la temporada de otoño, concretó una jornada libre de bogeys y anotó siete birdies en los hoyos 2, 3, 4, 11, 12, 14 y 16. Rara vez durante la vuelta se vio comprometido por salvar el par -un padecimiento continuo a lo largo del año- y tuvo un alto porcentaje de aciertos al green (el 85%).