Caniggia se enamoró de Marbella, donde vive desde hace tres años | Diario Sur de Marbella Por Sebastián Torok
De la Redacción de LA NACION
El cielo se oscureció hace varias horas en Marbella, a orillas del Mediterráneo, allí donde atracan yates lujosos. Hasta hace una media hora, la suave brisa marítima acompañó la cena de Claudio Paul Caniggia en un restaurante español donde cocinan buenos platos argentinos. "Hubo sobremesa; es imposible que no haya cuando se juntan varios compatriotas", sonríe el Pájaro, ya de vuelta en su casa, vía telefónica ante LA NACION. Desde que en 2004, en el fútbol qatarí, le puso fin a su ilustre carrera como futbolista, se alejó, quizá, del ruido que sus fulminantes carreras supieron provocar. Luego de aquella última y curiosa experiencia en Medio Oriente, el ex delantero vivió un tiempo más en Glasgow ("Quería que mis tres hijos siguieran en una escuela británica"), hasta que hace unos tres años se instaló en Marbella, ciudad donde vacacionaba... y lo atrapó.
"Me convenció un poco todo. Es un buen lugar. No digo que sea cosmopolita, pero hay gente de todos lados, el clima es hermoso, está la playa y a nivel colegial está bien preparada. Pero no creo que sea un lugar donde me quede para siempre", introduce Caniggia, que en enero próximo cumplirá 43 años.
-¿Hay algo que te cause nostalgia de la Argentina? Un tema musical, un recuerdo, algún llamado...
-(Piensa.) Unido siempre voy a estar a mi país. De las raíces no me olvido. No soy el tipo, seguramente, más nostálgico del mundo. Pero me mantengo informado a través de Internet, leyendo las noticias. Cada tanto hablo con amigos y me cuentan de la situación del país. Digamos que no me ata nada. En ningún lugar del mundo me ató algo. En ese sentido, soy un poco aventurero.
-Fuiste de los más carismáticos de la selección. ¿Te sentías como una suerte de jugador del pueblo?
-Sí, sin pecar de soberbio, es verdad. Participé en una selección en la que la gente se había identificado con tres o cuatro jugadores. Lamentablemente, ahora... También hubo otras selecciones con las que a la gente le costó identificarse, pero eso no ocurrió con las del 90, o la del 86, la del 82 y hasta la del 78. Esas siempre tuvieron símbolos.
-¿La de Basile en los 90 fue la última que contagió masivamente a los hinchas?
-Sí, sí. A esta selección le está costando un poco más, pero esperemos que las cosas cambien. Como hincha, estoy a muerte con la Argentina. Y espero que la gente logre identificarse, porque tenemos grandes jugadores que nos representan. Es bueno que todos sigan hablando de la Argentina como una potencia mundial, no perdamos esa condición, que todos nos respeten adonde vayamos. Por eso me duele cuando los resultados no salen. Nosotros ganamos dos Mundiales y no los bolivianos, pese a que nos hicieron seis. Habrá que bancarse el garrón de la cargada, pero no importa. El jugador argentino va a España y a Italia y el 90% no falla. Ahora cuesta que el público se identifique con esta selección, pero en algún momento lo logrará.
-¿Cómo lo ves a Diego Maradona en la función de técnico?
-Diego es un amigo mío, es parte mía y siempre le voy a desear lo mejor. Lo banco a muerte, sea como sea. Obviamente la selección vivió un momento complicado. Aparentemente no han asimilado lo que Diego quiere imponer dentro del campo o son otros los problemas. Habría que estar ahí adentro, yo no estoy y lo que puedo ver es que el funcionamiento no es el que todos desearíamos. Es obvio que está sorprendido el mundo entero de que la Argentina, con el tipo de jugadores que tiene... Camino por acá o voy a Italia y me dicen: «¿Qué pasa con la selección?». Es una cosa rarísima y es verdad. No pueden creer que se sufra tanto para ganar un partido o empatarlo.
-¿Por qué Lionel Messi no puede rendir como en Barcelona?
-Es obvio que Messi todavía no ha podido afianzarse ni tomar el mando de la selección, no sé por qué. Es un buen pibe. Debe estar sufriendo. Yo no creo que la presión... Pero siempre la selección va a ser otra cosa. No es lo mismo jugar en un equipo que en la selección. He visto a tantos jugadores jugar bien en sus clubes y cuando iban a la selección no hacían ni la mitad. Pero al final de todo Messi se va a imponer. No quiero decir que necesite un grupo mejor. Se necesitan varias cosas alrededor de un gran jugador, pero también se necesita a ese gran jugador que todavía Messi no encontró. Punto. Llegará el momento. Quizás es una mala racha, aunque no quiero quedar como un pelotudo por decir eso. Un tipo que jugó 19 años como yo no puede hablar de mala racha, es cierto. Y seguramente habrá otros problemas y hay que solucionarlos. Diego ha cambiado a muchos jugadores y no encontró el funcionamiento. O los jugadores no saben jugar en conjunto. Todos tenemos varios interrogantes. Pero igualmente voy a darle siempre crédito. No se gana y aparecen todos los defectos. Contra Brasil, en Rosario, el equipo sufrió moralmente, se cayó y no puede pasar que el equipo se hunda en el sentido psicológico. No han rendido los que normalmente en Europa andan bien en sus equipos. Yo confío en esos jugadores, porque son los mejores que tenemos. No hay que buscar jugadores en otros lados porque no los hay.
-¿Qué pensás cuando a Messi se lo compara con Maradona?
-Es como comparar a Platini con Zidane, no está bien, no es justo. No digo que le metan presión, porque él tiene personalidad, está seguro de sí mismo y no le interesa estar escuchando o leyendo... Pero si se lo toma en serio, no sirve para nada.
-¿Evaluaste la posibilidad de ser parte del cuerpo técnico?
-No, no, el cuerpo técnico ahí está. Diego eligió a la gente que quería. Yo no me dedico a ser director técnico.
-¿Nunca te dieron ganas?
-No, por el momento no. Quizás en el futuro sí. Pero no por ahora. Yo banco a muerte a Maradona. Porque aparte sé lo que debe haber sufrido. El está para resolver los problemas y los jugadores están para lo mismo. Dunga, hasta hace poco, fue criticado también. Y bueno, habrá que bancarse un poquito también las críticas.
-¿Vas a asistir al Mundial como hincha, comentarista de TV?
-Sí, me lo han ofrecido. Posiblemente vaya con algún canal de TV.
-¿Es frecuente que observes imágenes de tu carrera?
-No, como dijo Bob Dylan: «No soy de escuchar las canciones que hice. Ya está, ya sé lo que hice». No me gusta. Son mis hijos los que me ponen por Internet las jugadas. Pero ahora está este bicho raro, este aparato [por la PC], porque, si no, no miraría nada...
-El gol ante Brasil en el Mundial de Italia 90, cuando los dejaron eliminados, ¿no te sigue emocionando?
-En los últimos meses mis hijos me lo mostraron seis, siete veces. De vez en cuando me dicen «mirá». Es una sensación espectacular. Lo miro desde que arranca la jugada hasta que termina, desde diferentes ángulos, lo escuché en inglés, en italiano, en brasileño (sic) y estaba bárbaro, porque el que lo transmitía se quería matar. Así que les dije: «Ponelo de nuevo, que lo quiero escuchar en brasileño».
-Entonces, un poco nostálgico sos...
-Y sí..., fue espectacular, uno de los momentos más fuertes de mi vida.
Otro período espectacular, pero con la experiencia de dos Mundiales encima. Jugar en la Bombonera fue extraordinario. Además, volver con Bilardo y Diego fue increíble "
"También me gustó mucho estar con él. Fue siempre de frente. Un gran motivador. Al jugador le daba la libertad de decidir"
"Un fenómeno, muy trabajador. Me acuerdo de su cara después de quedar afuera del Mundial de 2002 y su sufrimiento y frustración, caminando solo en los pasillos del hotel, te partía el alma. Uno de los tipos más sinceros y claros que vi, no se casaba con nadie. Nadie es perfecto. No se puede usar la palabra mala suerte, digamos que no tuvo su momento"
"Me gustaba porque no era un tipo que te iba a venir con la sonrisa y a abrazarte. El Narigón te decía «Buena pibe» y nada más. Al principio rocé, pero después nos quisimos"
"Un club espectacular, donde crecí con grandes entrenadores, como Adolfo Pedernera. Aprendí cómo ir siempre a ganar"