PONTEVEDRA BEACH, EE.UU. (AP).- Doug Barron, de 40 años, que perdió su tarjeta hace tres años, se convirtió en el primer jugador suspendido por el PGA Tour tras no superar los controles antidoping, puestos en práctica en el golf desde julio del año pasado.
Al norteamericano nacido en Memphis se le detectó en el organismo una droga que mejora el rendimiento, aunque no se especificó de qué sustancia se trata. En un comunicado, el PGA Tour indicó que Barron violó la política antidopaje y que a partir de hoy será sancionado con una suspensión de un año en el circuito.
"Me gustaría disculparme por cualquier percepción negativa hacia el tour o hacia sus jugadores como consecuencia de mi suspensión", apuntó Barron, que agregó: "Quiero que mis compañeros miembros del circuito y los simpatizantes sepan que no tenía la intención de obtener una ventaja competitiva injusta o mejorar mi rendimiento mientras participaba en el PGA Tour".
Barron se volvió profesional en 1992 y actuó ocho temporadas completas en la gira principal de los Estados Unidos, la última en 2006. Su mejor resultado fue un empate en el tercer lugar en el Byron Nelson Championship, en 2005. Desde entonces desarrolló su carrera en el Nationwide Tour, aunque este año participó en el St. Jude Classic, donde no pasó el corte clasificatorio.
Según el programa antidoping del PGA Tour puede haber penas de hasta cinco años por una segunda violación y una suspensión de por vida por múltiples infracciones, además de multas de hasta 500.000 dólares.
Antes de que se pusieran en práctica los controles, Gary Player, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, encendió la mecha en el Abierto Británico de Carnoustie 2007 al asegurar que hay golfistas que se dopan, aunque no dio nombres. "Estamos soñando si creemos que el doping no llegó al golf. Sé que hay jugadores que consumen drogas, ya sea HGH (hormona de crecimiento humana), creatina o esteroides. En la gira principal hay diez que están tomando algo", denunció entonces el sudafricano de 74 años.
Consultado sobre el tema en aquel major, Tiger Woods señaló que nunca vio ni oyó nada ("Es posible que alguien se haya puesto alguna vez una inyección de cortisona por una inflamación en la muñeca, pero yo no lo presencié"), mientras que Phil Mickelson consideró que los golfistas están limpios y dijo que no creía que hubiera "una remota posibilidad" de que un jugador diera positivo por esteroides.
Con el caso de Barron se disiparon los rumores: el doping es una realidad.