Por Francisco Schiavo
De la Redacción de LA NACION
No debería engañarse Independiente. Si cree que ese gol, festejado largamente, ese cabezazo de Eduardo Tuzzio a tres minutos del final, puede elevarlo a la categoría de candidato, algo anda muy mal. Debe recapacitar Independiente. Tomar el mazo, repartir, dar de nuevo y colocar cada pieza en un lugar mejor. Ese 1 a 0 emotivo, cuando el partido se iba, cuando el empate parecía sellado, esa victoria trascendente frente a Gimnasia, es un envión vital en la tabla de las posiciones. Está a tres puntos de Banfield y de Colón, con un partido más. Eso, claro, en los números. Porque si es por el juego, por la actitud, por la ambición, por el compromiso, ni siquiera debió empatar. El humilde, discreto Gimnasia no sólo disputó el partido de igual a igual: lo superó en varios momentos. Pero no lo definió. Lo tuvo, en algunas ocasiones, en un cotejo de vuelo bajo. Pero Vizcarra no puede, Aued no entiende. Y Gimnasia, sorprendido como todo el estadio, se quedó sin nada por un cabezazo goleador de Tuzzio.
Que lo gritó con alma y vida. Claro: Independiente empataba, se alejaba y con ese salto ganador, luego de un tiro de esquina de Patito Rodríguez (había ingresado minutos antes), estableció la diferencia y la confianza de que sigue cerca. Muy cerca. Pero atención: en los números. Porque en lo que hace al juego, resultó otra decepción.
Atrás no tuvo problemas. En el medio, tuvo quite. Pero de allí hacia adelante, no tuvo inventiva, no tuvo creación, no tuvo potencia goleadora. No funciona Piatti como enganche: se pierde en esa posición. Gandín y Silvera casi nunca se asociaron con el equipo, porque no les llegó el balón. Sufrieron demasiado, no se encontraron cómodos.
Y el partido continuó con una intrascendencia alarmante. Independiente avanzaba por inercia y Gimnasia se defendía con confianza. Acaso, al Lobo, aquel empate agónico frente a San Lorenzo por 2 a 2, en el Bosque, hace una semana, le devolvió el alma al cuerpo. Era mejor que Independiente, porque exponía criterio, dentro de un panorama sombrío, casi sin juego, casi sin figuras, casi sin optimismo.
Así fue casi hasta el final. Los Rojos atacaron por todos los costados, aunque sin claridad. Ni Patito Rodríguez ni Torpedo Gómez le dieron mayor peligro. Eso sí: sobraron impulso, ganas, valentía. Casi nada de fútbol. Se afirmó mejor Gimnasia, creyó Madelón que era su momento, cuando dispuso el ingreso de Cuevas por Pérez en la parte final. Pero el hábil delantero, otra vez, se enredó solo. No se asoció a un equipo más cómodo en la destrucción. Entonces, aun siendo mejor, aun siendo más criterioso que Independiente, se desinfló con el transcurrir de los minutos.
Parecía, entonces, un 0-0 sellado. Hasta que apareció Tuzzio por encima de todos. Pero Independiente no debería confundirse. Así no va a ningún lado.
6 partidos hace que Gimnasia no gana: cuatro derrotas y dos empates. La última vez que triunfó: 2-0 frente a Chacarita.
Suspendido Lucas Mareque, en Independiente hizo su presentación en la defensa Julián Velázquez, de 19 años. Es el 10° juvenil que hace su debut con Américo Gallego como DT.
En Independiente, todo cambia día a día en su remodelado estadio. Anoche se inauguró el vestuario visitante, a puro confort. En los próximos días seguirán las obras, sobre todo, en la limpieza en las adyacencias.
Recuperado de una lesión, hizo su presentación en la reserva Nicolás Martínez, un ex delantero de Vélez. Rápido y hábil, es una apuesta del Tolo Gallego. Fue importante, aun en la derrota frente a Gimnasia por 4 a 3, un partido a puro gol.
Ignacio Piatti es el enganche de Independiente y surgió de Gimnasia. No tuvo una buena noche. Como no se fue bien de La Plata, lo reprobaron sus hinchas. Antes del juego, Leonardo Madelón, el DT del Lobo, fue claro: "Es un buen chico, pero muy mal asesorado. Le quemaron la cabeza"