SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Los dos venían tan cuesta abajo que el partido era una medida para comprobar cuál tenía un poco más de fuerza para comenzar una recuperación. Atlético Tucumán venía de quedarse sin técnico (Rivoira) tras la dura derrota ante Racing, y Tigre sólo conserva al suyo porque Cagna optó por quedarse para no quitar el apoyo después de tantos momentos favorables, con dos subcampeonatos como mejor legado.
En la adversidad, el que respondió mejor, sin duda, fue Atlético Tucumán. Mostró el cambio de actitud que había exigido el presidente Mario Leito después de que el equipo estuviera ausente en el 0-4 ante Racing. Los entrenadores provisionales, Mónaco-Salomón, hicieron algunos retoques tácticos y recompusieron el ánimo del equipo, que tuvo la fuerza y convicción para reponerse a dos desventajas (0-1 y 1-2).
Los tucumanos fueron superiores ante un rival que volvió a penar con una defensa lenta y permeable, en la que hasta Islas, un arquero que solía dar garantías, se encuentra abatido. Lo demostró en el rebote que dio en el primer gol de Pereyra.
Tigre ni siquiera aprovechó la posibilidad de estar al frente del marcador con los goles de Giménez y Luna. Quedó condicionado por la expulsión de Giménez y en el segundo tiempo no aguantó. Atlético siempre fue más veloz y ambicioso. Gigliotti, una de las novedades en la formación, respondió con dos goles a la confianza que le dieron. Atlético no se demora: empezó la recuperación antes de que asuma el nuevo técnico.
Carlos Chirino