Por Carlos Delfino
De la Redacción de LA NACION
Scarlatt salió de las carreras de velocidad sacándole el jugo a las pruebas preparatorias que San Isidro fue ofreciendo en distancias intermedias en los últimos meses. Ayer, en el clásico Carlos P. Rodríguez (G 2), su primer desafío en una milla, completó esa ruta con el mismo paso exitoso de sus dos presentaciones previas.
La hija de Orpen se había mostrado implacable al vencer en handicaps sobre 1200 y 1400 metros, en ambos casos de punta a punta, y ahora ofreció la misma firmeza apartándose de ese libreto. Esta vez evitó una pelea con la puntera Period que le hubiese restado energías temprano y sólo fue a buscarla al ingresar en la recta. Estaba con la furia intacta, para pasar de largo faltando cuatro cuadras para el disco y establecer diferencias tan grandes que le quitó valor a otra gran respuesta, la de Depuradora, cuyo avance desde el fondo la transportó hasta el segundo lugar, a tres cuerpos.
"Ella se relaja mucho durante el primer tramo y viene muy cómoda. Es por eso que en el derecho sale tan fuerte", explicó tras la carrera Damián Ramella. El jockey de Scarlatt puso énfasis en lo que más embelesa a Diego Peña, el entrenador de la yegua quien, luego de ver la repetición del clásico, comentó: "Me asombra cómo cambia de velocidad. Siempre impresionó bien y cuando volvió del campo, ya curada de un desgarro, con la tendida se tranquilizó".
La Copa de Plata está demasiado cerca para intentar la hazaña de probarse también en 2000 metros. Además, la categoría de las fondistas tiene figuras como Dando Amor y Ollagua que no dejan margen para improvisaciones. Lo sabe Peña. "Tal vez en 2010 sigamos para arriba. Por el resto de este año hay un par de clásicos más en la milla".
Será en esos cotejos en los que Depuradora, otra que tampoco tenía experiencia en 1600 metros, buscará descontar la diferencia que las separó ayer. El rendimiento de la escolta también potenció el valor de la entrega de Scarlatt.