Di Stéfano no necesitó de la globalización ni de las nuevas tecnologías para anticiparse al futuro. Le alcanzó con una pelota y su revolucionaria manera de entender el fútbol. En la década del 50 fue el pionero del jugador de toda la cancha. Su especialidad era cubrir el espacio rectangular de 110 por 70 metros. Fue líder para sus compañeros y una fuerza de la naturaleza incontenible para los rivales. Representó el fútbol moderno con 30 años de antelación. Un adelantado a su época. De Barracas, ese enclave porteño que hace de domicilio de la mitología futbolera argentina, al mundo. Ganó cinco Copas de Europa consecutivas con Real Madrid. Una enormidad. ¿Fue el mejor del mundo en la historia? Con permiso de Pelé y Maradona, muchos creen que sí.
Cuando el fútbol se hizo espectáculo encontró en Maradona al mejor exponente. Nada como su magia para extasiar a la gente y engañar a los adversarios. Nadie le descubría el truco. Cuando se esperaba que hiciera aparecer una paloma, te hacía ver que te había quitado la cartera. Nació para jugar a la pelota con un cuerpo sin articulaciones. Hacía falta alguien que de pies a cabeza fuera un único cartílago para envolver la pelota con suavidad y artesanía. Ese fue Maradona. El resto lo hizo su carácter para demostrar que podía ser el N° 1. No competía sólo con sus contemporáneos, sino contra la historia y los que vendrían después. ¿Fue el mejor del mundo en la historia? Con permiso de Di Stéfano y Pelé, muchos creen que sí.
Bastó que la ciencia determinara que Messi tenía problemas de crecimiento para que su estatura futbolística empezara a dar estirones con una periodicidad que cada uno medirá como mejor se le ocurra. Puede ser en partidos o goles. En corridas o gambetas. Por su pudor parecería que va pidiendo perdón por ser cada día un poquito mejor. En la era de la dispersión y de las tentaciones, él va en sentido contrario, obsesionado por el fútbol. ¿Podrá ser el mejor del mundo en la historia? Messi habría aprovechado el histórico encuentro de ayer en Madrid para pedirles permiso a Di Stéfano y Maradona.