No se juega bien, es cierto. No hay revoluciones tácticas, también es verdad. Sobra emoción, falta calidad. Las jóvenes promesas no se afianzan, los veteranos guerreros se aferran al sillón. La violencia está siempre latente, aunque en los últimos tiempos parece adormecida. Hace tiempo que los equipos domésticos observan la acción de la Copa Sudamericana por TV. Los grandes se empequeñecen casi sin darse cuenta. Los pequeños crecen, aunque a módicos pasos. Hay varios buenos equipos, ninguno distinto, ninguno diferente. Casi no hay una sola excusa individual por quien pagar una entrada si no es por sentimiento o identificación. El Fútbol para Todos es un buen intento de oxigenación, pero tiene tantos agujeros que parece haber nacido herido y con pronóstico reservado.
Sin embargo, en el fútbol, en el fantástico universo de la pelota, hay un puñado de certezas que invitan a la esperanza. No todo está perdido. Hay espacio para la fe. En el juego de los entrenadores, los hombres que tropiezan y deben partir como si no existieran los proyectos -ganás, seguís, perdés, te vas-, surgieron algunas miradas que invitan a pensar que el futuro no está perdido.
No se trata, simplemente, de algunos equipos, de algunos planteles que le ruegan al entrenador de turno que no cierre la puerta del adiós cuando el panorama surge sombrío. La gente, es el tema. Cuestión bastardeada, si las hay, a veces, la gente expuso desde hace un puñado de semanas actitudes dignas de otras culturas. Que no se aferran a lo urgente. Caso Huracán: el equipo que aún dirige Angel Cappa, que da un paso hacia adelante y tres para el costado y cinco para atrás, es respaldado de una manera maravillosa por su público. ¿Que no salió campeón en el Clausura? No importa: al margen de la polémica, logró esa maravillosa convicción de sentirse orgulloso de ser... de Huracán. No ganó ayer, no gana hoy. Y tal vez se vaya mañana. Pero los hinchas aquí sí entienden de razones. Lo aplauden contra viento y marea.
Caso Atlético Tucumán: aún hoy se recuerda esa ovación de gratitud por la dolorosa partida de Héctor Rivoira, de pésima campaña en primera como admirable en el ascenso. Una derrota y aplausos. Los fanáticos no olvidan. Como la afectuosa bandera para Diego Cocca tras haber sido despedido en Godoy Cruz.
Caso Gimnasia: sufre, le cuesta, apenas si está en primera por un increíble partido contra Rafaela. Sin embargo, los hinchas apoyan a Leonardo Madelón. ¿Que no les dio buenos resultados? ¿Que si sigue así volverá a la Promoción? Hay hinchas, parece, que espían detrás de la realidad. Que ven lo que otros no ven. Pertenencia, emoción, dignidad. Hay futuro, parece...
Con diez jugadores, los Canallas estuvieron dos veces en desventaja ante Defensa y Justicia, pero reaccionaron a tiempo y consiguieron el triunfo por 3-2; los de Pizzi tienen los mismos puntos que Instituto y tres más que River, que juega mañana.mirá los goles
Desde las 19.10, el Pincha de Verón, que jugará su último torneo como profesional, recibirá al equipo rosarino, renovado por la llegada del símbolo Gerardo Martino
Como visitante, el conjunto de Guardiola no jugó un buen partido y fue derrotado 3 a 2; Messi, a tono con el equipo, no gravitó; si Real Madrid vence a Levante, puede sacar 10 puntos de diferencia.mirá los goles
En el Olímpico de Roma, con temperaturas bajo cero, el campeón defensor del Seis Naciones se impuso 19-15 tras ir en desventaja todo el partido; mirá las imágenes del "césped blanco"
El delantero ingresó cuando su equipo perdía ante Udinese, y con un gol y una asistencia, le dio el triunfo por 2-1; el rossonero acanzó transitoriamente la cima de la liga italiana
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sopadpus
(hincha de ...)
Estas hablando solo de fidelidad de la gente.La hinchada siempre esta y estara cualquiera que sea la camiseta,pero la calidad en el futbol esta desapareciendo .Solo queda voluntad y garra y