Entre el ruido y los bocinazos, los turistas se sorprenden al descubrir a minutos del centro un campo de golf poblado de profesionales reconocidos y en plena lucha por el título. El Campo de la Ciudad de Buenos Aires, situado en el corazón de Palermo, cobija el Campeonato Metropolitano (TPG Tour), cuyo único puntero tras la primera vuelta es Gustavo Acosta, con 63 golpes (-7).
En la última realización, en 2007, el campeón había sido el chaqueño José Cóceres, pero el Metropolitano alumbró desde mucho antes. A mediados de la década del 50, el gran Enrique Bertolino le ganó el duelo a otra celebridad de la época, Arturo Soto. Pero el destino de grandeza del torneo no se detuvo en esos dos nombres. Leopoldo Ruiz, Fidel De Luca, Vicente Fernández, Florentino Molina y el Maestro De Vicenzo también dejaron su impronta en el trazado de Palermo.
Hoy, las grandes atracciones tienen el mismo apellido pero ningún parentesco: Andrés y Eduardo Romero cautivan con su presencia, luego de una larga temporada trajinando en los Estados Unidos y Europa.
El Pigu tuvo un arranque con 68 golpes (-2) y se ubica en el 12° lugar, mientras que el Gato firmó 69 (-1) y quedó 20°. "Jugué mucho mejor en el trayecto de vuelta, con los birdies en el 14, 15 y 17. Es un campo difícil para embocar en el green", comentó el tucumano, que pasó su momento más complicado con el doble bogey en el par 4 del hoyo 4.
Para el cordobés, en tanto, prevaleció el orgullo de volver a formar parte de una cita con historia: "Aquí todos los profesionales han querido ganar, es un torneo muy especial. ¿Mi recorrido? Nada del otro mundo, sobre todo tengo que mejorar en el green".
Mientras que las miradas se las llevaron los Romero, el rafaelino Acosta creció en silencio con una tarjeta de 9 birdies y 2 bogeys; supera por un golpe a Agustín Jauretche y por dos a Mauricio Molina, David Ferreyra y Luciano Amaya, autor de un hoyo en uno con un hierro 7, en el capítulo 7.