MADRID (De un enviado especial).- Aquí crece la expectación. Se respira por las calles la tensión que implica un choque de esta categoría. Puyol, Xavi, Iniesta, Villa, Del Bosque. Messi, Mascherano, Gago, Higuaín, Maradona. Los nombres encandilan y esta tarde estarán frente a frente España y la Argentina, en un choque rotulado como amistoso, especialmente organizado por el centenario de la Real Federación Española. Pero sólo se trata de formalidades, porque dentro del campo de juego habrá mucho en disputa, especialmente para el conjunto de Diego Maradona, que necesita comenzar a conseguir lo que ya tiene su rival: justamente, ser un equipo.
Para el entrenador del seleccionado nacional, será el compromiso en el que busque el despegue de su equipo. Sin el peso de tener que alcanzar la clasificación para Sudáfrica 2010, el técnico argentino pretende que algunos de sus muchachos se suelten a la hora de jugar y comenzar a elaborar una identidad de juego definida, que hasta aquí jamás consiguió. Incluso, de aquí hasta la Copa del Mundo, en principio sólo tendrá dos tests para medir cómo responden sus jugadores: el de esta tarde y el del 3 de marzo del año próximo, ante Alemania, en Munich.
En líneas generales, los jugadores que conforman la base del seleccionado se sienten en deuda con el público argentino, aun cuando se logró la clasificación para el Mundial. Todos coinciden en que ya no hay más excusas para que se vean bajos rendimientos. Entienden que el partido de hoy puede ser el primer paso para la reacción. Las reuniones entre los jugadores y las charlas individuales con el entrenador se concentraron en ir detrás del gran objetivo: formar un equipo que ofrezca garantías defensivas y ofensivas.
Desde que Maradona tomó el control del seleccionado, jamás logró imponer una base definida de jugadores. Resultaron habituales las variantes de nombres y esquemas. Esta tarde continuará con esa búsqueda y colocará a Coloccini y Ansaldi por los laterales. El técnico busca hombres fuertes en la marca que le cubran las bandas. Como pareja de centrales eligió a Demichelis y Heinze, buscando ganar en altura en la última línea de la Argentina. Para el juego de esta tarde, el DT sabe que es complicado salir a quitarle el balón al rival, y por eso trabajó en la velocidad en la salida. Di Maria y Maxi Rodríguez por las bandas y Messi e Higuaín en el frente de ataque es la apuesta para acertar de contraataque.
El respeto por el conjunto de Vicente del Bosque se advierte en todos los jugadores argentinos. La gran mayoría lo ubica como el mejor equipo del mundo. Aunque interiormente apostarán a dar el gran golpe en el Vicente Calderón. El conjunto nacional quiere evitar que los locales dominen el juego en la mitad de la cancha con Cesc, Xavi e Iniesta, los hombres que manejan los tiempos en España.
Todos esperan que Lionel Messi dé el gran salto. Si bien nadie lo dice abiertamente, se pretenderá orientar el juego del seleccionado para que el delantero de Barcelona se pueda sentir más cómodo dentro del campo. Todos evitan una palabra en particular: copiar. Pero es posible que se busque imitar el estilo de juego que Guardiola le impone al equipo catalán. Maradona habló con Messi; pretende que se sienta a gusto y cómodo. Su compañeros, también. Esta tarde, en esta ciudad, en tierra enemiga, quizá Leo pueda expresar todo aquello que expone con la camiseta azulgrana cuando pisa el Santiago Bernabéu, la casa de Real Madrid.