Fue la primera vez que Mauricio Molina regaló un trofeo que acababa de ganar. Lo hizo después de adjudicarse ayer el Campeonato Metropolitano, en Palermo, luego de una vuelta final de 66 golpes (-4) y un total de 266 (-14), uno por delante de Roberto Cóceres y Gustavo Acosta.
"Decidí darles la copa a los caddies del Campo de la Ciudad. Valoro mucho el cariño que le tienen al golf profesional", comentó el campeón, que jugó en esta cancha desde los 14 años, con los aspirantes y profesionales de entonces.
Se puede decir que es una temporada exitosa para Molina, aunque con un dejo amargo: "Este año tuve la suerte de ganar dos veces en el Canadian Tour y finalicé cuarto en el ranking anual. Pero lamentablemente no pude jugar la escuela clasificatoria del PGA Tour por problemas de dinero. Igual, los triunfos siempre te hacen olvidar los malos momentos", señaló Molina, cuyo bogey en el hoyo 18 no le alteró los planes de festejo.
Más allá de que su ritmo de juego se vio interrumpido por la copiosa lluvia del viernes, a lo largo del certamen sólo tropezó con tres bogeys y un doble bogey. El segundo recorrido, en el que consiguió un score de 64 (-6), le sirvió como espaldarazo para su camino hacia el título.
Las dos grandes figuras no pudieron meterse en la lucha final. Andrés Romero cerró con el par y se ubicó 6°, mientras que Eduardo Romero firmó 74 y terminó en el 20° lugar.