CARDIFF.- Volver a un lugar que marcó un punto de inflexión en la vida de uno siempre trae diversas sensaciones. Para Martín Gaitán, hoy asistente de Santiago Phelan en los Pumas, esta ciudad implicó hace dos años un antes y un después. Aquí concluyó abruptamente su carrera de rugbier y se quedó sin la posibilidad de jugar el Mundial de Francia. Aquí sufrió una complicación cardíaca que, según los expertos, para la mayoría de las personas acarrea consecuencias peores que las padecidas por el Negro, quien por estas horas regresó a la capital de Gales.
"Tuve mucha suerte y soy agradecido de poder volver. Disfruto de estar en Cardiff, porque no son malos los recuerdos, por lo bien que me trataron en esta ciudad", cuenta Gaitán, de 31 años, a LA NACION, en uno de los salones del hotel Hilton, el mismo en el que Martín debió quedarse durante diez días después de ser operado (le aplicaron un stent) en el hospital University of Wales.
El 18 de agosto de agosto de 2007, previamente a la cita en Francia, Gaitán fue titular en el partido de preparación que los Pumas perdieron ante Gales por 27-20 en el Millenium Stadium, el mismo escenario del test-match del próximo sábado entre británicos y argentinos. Luego del encuentro, el Negro sintió un dolor en el pecho y ciertos mareos. Lo llevaron al hospital y lo operaron por la complicación cardíaca. "Un médico que me atendió me dijo que a las personas que les pasaba esto volvía a verlas en la morgue", decía el centro en aquellos días de incertidumbre.
"No tengo una sensación particular. Significó algo especial en mi vida por cómo se desarrolló. El recuerdo es de que fue mi último partido, más lo bien que me trataron acá", rememora Gaitán, que ya se comunicó con Chris Patfield, miembro de la unión galesa que lo acompañó durante esos días. Como gesto, el argentino le regaló un vino francés.
Martín no sabe si visitará el hospital University of Wales, pero intentará llamar al doctor Lian Penny, el que lo operó, para invitarlo al test-match venidero. "Al Millenium aún no fui. Lo haré el día del partido, aunque no creo que me produzca algo especial", señala el hombre que trabaja con los backs del equipo argentino.
Gaitán indica que desde aquel momento su vida no cambió mucho, pese a que para siempre deberá tomar dos pastillas diarias. Sigue viviendo en Biarritz, Francia, lugar que habita desde hace ocho años y a donde, desde que sufrió el problema cardíaco, se mudó su novia, Manuela. En territorio galo, el Negro trabaja con los juveniles de Biarritz y es parte del staff técnico. "No extraño ser jugador, aunque todavía es muy reciente", explica, y sigue: "Ser entrenador es otra cosa. Por ahora me siento cómodo, aunque no es lo mismo hacer un ejercicio que incentivar a que lo hagan los demás".
Gaitán sigue practicando deporte. Juega al fútbol, a la tocata y a la paleta y anda en bicicleta, además de correr. También está estudiando. En Burdeos, completa el curso de entrenador de rugby, en el que le resta un año para recibirse. "Acá, en Francia, el título es una obligación. Me da elementos pedagógicos importantes", dice.
"Me encanta colaborar con Phelan, estar en este staff y compartir tiempo con quienes eran mis compañeros". Martín Gaitán siente, ante todo, la satisfacción de poder contarlo.