Ay Diego Arrrmando Maradona", dice el periodista de la radio de Medellín. Son las siete y diez de la mañana. Sí, ya a las siete de la mañana hay dos programas enteramente deportivos en las radios de Medellín. Se agregan al menos otros cinco al mediodía y cinco más a la noche. La sanción de la FIFA a Maradona por los insultos a los periodistas es tema obligado en todos ellos. Pero la prensa insultada tampoco sale airosa.
Se refleja en la apertura de un congreso sobre periodismo deportivo que inauguró este martes en Medellín la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) creada y presidida por el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Llegué a Medellín procedente de Maracay, Venezuela, donde el periodista Andrew Jennings, el máximo investigador de la FIFA, se ríe de la celeridad con la que FIFA procedió en contra de Maradona. Y lo contrasta con la inacción respecto de uno de sus hombres más importantes, el paraguayo Nicolás Leoz, nada menos que el presidente de la Conmebol, el número uno del fútbol sudamericano. Jennings muestra sobre una pantalla, ante unas 600 personas, documentos oficiales de la justicia suiza que señalan que Leoz habría cobrado dos supuestos sobornos de 130.000 dólares. Cien mil primero, el 20 de enero de 2000, y los 30.000 restantes el 4 de mayo de ese año. El escándalo explotó en los tribunales suizos en marzo de 2008 en el juicio por la quiebra de ISL, el ex agente comercial de la FIFA. Ya pasó más de un año y medio y a la FIFA le bastó un simple desmentido de Leoz para dar por enterrado el asunto. "Con Maradona sí que han actuado bastante más rápido", ironiza Jennings.
El periodismo argentino, al menos el de mayor consumo, el de la tele, tampoco queda bien parado en el debate de Medellín. Están lejos los tiempos en los que El Gráfico de Borocotó, Frascara, Panzeri, Ardizzone y algunos otros, hacían escuela de periodismo deportivo en América latina. Tampoco alcanza ya con los aportes de escritores como el Gordo Soriano, el Negro Fontanarrosa o Juan Sasturain. La referencia la brindan hoy por las cadenas de la TV globalizada jóvenes que cantan, bailan, cuentan chistes, se disfrazan y son amigotes de los jugadores. Sus estudiantinas se ven desde hace años por toda América latina.
Editores de diarios de la región cuentan también el fastidio que produce la argentinidad de cadenas que se dicen latinoamericanas. El blog Charla Técnica, uno de los futboleros más destacados de Chile, envió en 2008 un petitorio a la cadena Fox, harto de la situación.
En Colombia, donde el fuerte está en la radio, no se ven esas cosas. Acá el problema fue el narcotráfico. Se sabe de periodistas de renombre que, en su momento, no se disfrazaron o cantaron en la tele como sus colegas argentinos. Pero animaron las fiestas de los narcos. Algunos hasta pagaron con la cárcel, como los casos de Mario Alfonso Escobar y Esteban Jaramillo. Otros, que no iban a los shows de TV pero le cantaban rancheras a los narcos, casi lo pagan con su vida. Fueron shows más íntimos que terminaron cuando cayeron los Carteles.
El esfuerzo de los buenos periodistas sufre especialmente en Medellín con explosiones como las del conocido Edgar Perea, que en su relato previo al 5-0 del Monumental abrió diciendo que "once machos colombianos les van a demostrar a estos mequetrefes, habladores de paja, bailadores de tangos y milongas, que la cumbia es un mejor ritmo". Más que amar a su patria o al fútbol, el periodista tiene que amar su oficio, escribió alguna vez el chileno Felipe Bianchi.
Igual que en la Argentina, me cuentan colegas colombianos, también aquí rige el oportunismo, especialmente después de quedar afuera del Mundial por tercera vez. Por eso algunos resucitan al otrora denostado Francisco Maturana. Y también hay aquí periodistas amigos, los "sobachaquetas" de los jugadores que a cambio reciben primicias. O los que, directamente, antes de iniciar la entrevista, pasan la pauta publicitaria, porque es la única paga que reciben por su trabajo. En Brasil, a los periodistas de radio que cobran de esos anuncios les dicen "jabá" y a los que son amigotes de los jugadores "boleiros", porque quieren vivir como los futbolistas, los que juegan la "bola".
Los diarios pierden terreno en Brasil ante Internet. Globoesporte.com tiene casi cinco millones de visitantes diarios. En el ultimo Mundial de Atletismo de Berlín estaban los tres sitios deportivos más grandes de Brasil (globoesporte.com, terra y uol), pero sólo un periódico (O Globo). En la TV abierta domina el show, no así en el cable, cuyos periodistas están mejor formados e informados que los de la Argentina, según informes coincidentes que recibo de colegas, que me recuerdan que hasta hace unos meses todo periodista brasileño, el deportivo también, era obligado a poseer un título universitario. El problema de la tele, de las poderosas cadenas Globo y Record, por ejemplo, es que sólo hablan de los torneos sobre los cuales tienen derechos. Cuando Corinthians y Vasco jugaron la primera final del Mundial de FIFA en el 2000 en el Maracaná, los derechos eran de Bandeirantes. Globo sólo mostró los penales de la final de lo que despectivamente llamó "torneo internacional de la FIFA en Maracaná". Algo similar suele ocurrir en los diarios con el regionalismo: hay que leer con lupa en un diario de Río para enterarse cómo salió por ejemplo el Palmeiras en el torneo paulista. A la prensa deportiva, se sabe, le gusta moralizar, pero no hablar de sus intereses. Le basta con omitir. Un colega me cuenta, por ejemplo, cómo fue silenciado hace un tiempo en Uruguay una encuesta de la organización "Transparencia Uruguay" que señalaba a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) como "la institución más corrupta" del país.
Donde sí dominan los diarios es en Perú. Hay cuatro deportivos. Unico en la región. En rigor, dos de ellos, dominados por la farándula y la hípica, difícilmente podrían ser llamados deportivos. El Congreso que analiza esta semana al periodismo de la región se celebra en Medellín porque esta hermosa ciudad colombiana, que lucha por dejar atrás su pasado de narcotráfico y violencia, celebrará en 2010 los Juegos Sudamericanos. Pero, sabemos, la lógica de la prensa deportiva es que Maradona, diga lo que diga, insulte o se porte bien, será siempre más noticia que unos Juegos Sudamericanos que agrupan a miles de atletas de la región. En 2005, la Unesco declaró que ese era el año del deporte y la educación física. Un estudio internacional, que analizó a 37 de los principales diarios del mundo, estableció que, al día siguiente, sobre un total de 10.000 artículos de las páginas deportivas, solo tres difundieron la información. La noticia más publicada ese día había sido el nuevo peinado de David Beckham. El deporte, lo sabemos, va mucho más allá que Maradona y la FIFA. Hace unos meses, le preguntaron al escritor inglés David Goldblatt por qué escribía sobre deportes. "Porque permite hablar del mundo, de la vida, de la política, de la gente. Por eso voy a seguir escribiendo sobre el deporte. Porque es la mayor máquina para la creación narrativa".