Los ocho mejores jugadores de la temporada disputarán, desde hoy, el Masters de Londres | Fotomontaje: Pablo LisottoLONDRES.- Deben ser seis, tal vez siete. Son unos intrépidos navegantes que luchan a brazo partido para que sus veleros resistan el viento de una tarde de sábado en el río Támesis. Sus aguas parecen bravas de lejos, aunque en su proximidad sea una suerte de relajo visual que invita a dar un paseo. Tiene su historia este río que divide esta fascinante ciudad en dos: cuna económica en tiempos inmemoriales; pujante y turística en nuestros días. Como el Támesis, el universo de las raquetas tiene su reseña y, claro, también espía el horizonte. Sobre todo, en la fantástica lucha por el liderazgo, por alcanzar el número 1, propiedad de Roger Federer, acaso, el mejor de todos, el único que traspasa el tiempo. En esa aventura por disfrutar en las alturas, el Barclay ATP World Tour Finals le hizo un guiño al presente? y al futuro: Juan Martín del Potro y Andy Murray abrirán el fuego de la tradicional cita con un partido que excede el relativo valor de ser parte del Grupo A. Es, de alguna manera, la puerta por donde se abren dos de las potencias ciertas por descubrir ese mundo nuevo de sentirse en la cúspide del Everest. ESPN anunció la transmisión de este partido, desde las 11.
Son los más jóvenes del selecto grupo de los ocho. Juan Martín cuenta 21 años, Andy lleva 22. Pertenecen al presente, aunque bien podrían ser parte del juego grande que vendrá. El que hoy sostienen Federer, por su vigencia, y Nadal, si sus vaivenes físicos no lo comprometen. Claro: no habría que borrar la imagen de Novan Djokovic, apenas siete días más grande que el escocés; el brillante vencedor de París (hace unos días cambió de vestimenta, dejó Adidas y se vestirá con Sergio Tacchini, la marca de aquellos años felices de Gaby Sabatini) es favorito para los expertos en raquetas por estos pagos de nieblas y lloviznas persistentes. Por lógica, el serbio será parte de lo que vendrá, seguramente.
Pero pocos, como Del Potro, ganador del US Open, la última gran cita anual y Murray, con seis títulos, el más ganador versión 2009, representan el porvenir de la batalla por la gloria. Ellos, se encontrarán otra vez en el O2 Arena, un escenario mágico, aunque con detalles a mitad de construcción y con aires de Madison Square Garden. Con capacidad para 17.500 espectadores sentados, pista veloz, con el techo de esta gran carpa blanca atravesando las nubes, de azul profundo, con atracciones que exceden el ir y venir de una pelota pequeña. El juego que cierra la temporada, además de convertirse en un espejo en el que reflejarse en 2010, tiene una cantidad de premios asombrosa: 5.070.000 dólares.
Ellos son los más altos del grupo de los ocho: Del Potro llega al 1,98 metro y Murray, 1,90. El escocés no sólo le lleva un puesto de ventaja en el ranking: en el mano a mano agita las palmas: 4-1. La única ocasión en que venció el tandilense fue el último Masters 1000 de Madrid, cuando se impuso en los cuartos de final por 7-6 y 6-3. Tal vez sea fácil escalar: lo complejo es mantenerse. Muchos saborean el Aconcagua, pocos resisten en la aventura. La mentalidad ganadora, el talento, el sacrificio, el entorno, el físico, construyen el combo del ganador por excelencia. Llámese el Gran Roger, por citar un nombre, no casual, claro. Y en ese último rubro, ambos sufren inconstancias. Del Potro, el crédito nacional, ahora anda a contramano de su anhelo: el abdomen no lo dejó ensayar con precisión en el mediodía londinense. Tal vez, sea una advertencia. Acaso, un minúsculo inconveniente más.
Hasta podría subir un escalón Del Potro, en esta suerte de paso a paso en la escalera hasta el cielo, si alcanza la final y, además, Murray no accede a la semifinal. "No pienso en el N°1. Me gustaría, claro, pero no puedo pensar en eso. No ahora", cuenta Del Potro. "Todos los días trabajo para eso. De todas maneras, soy joven, me falta un largo recorrido todavía", lanza Murray. Hasta en eso se asemejan: los une el bajo perfil de los que saben que ya son parte del presente, pero que son los primeros que abrirán la fortaleza del futuro. "Del Potro tiene todas las condiciones para ser un N° 1", lanza Federer. "Murray ya demostró todo su talento. Puede llegar hasta donde él se lo proponga", analiza Nadal. Con Djokovic, Del Potro y Murray son el futuro. Tal vez, alguno sea N° 1 el año que se avecina. O el siguiente. No fue casualidad el sorteo del Masters: el destino así lo quiso.
Más tarde, jugarán Federer-Verdasco, también por el Grupo A. Aunque esa sea otra historia. Porque se trata, en realidad, del porvenir. El que construyen, a su modo, Del Potro y Murray, suerte de duelo del futuro. "Si gano el Masters termino la mejor temporada de mi carrera", susurra, otra vez. Ya es la mejor, Juan Martín. Ahora, sólo queda brillar. A orillas del río Támesis comenzará a develarse el misterio. A escribirse el prólogo de la enciclopedia del futuro.
2 son los varones argentinos que se adjudicaron el Masters: Guillermo Vilas, en 1974, en Melbourne, y David Nalbandian, en 2005, en Shanghai, sede de este certamen entre 2005 y 2008. Entre las mujeres, Gabriela Sabatini también logró este trofeo, pero en dos ocasiones: 1988 y 1994.