
De la Redacción de LA NACION.- La locomotora en la que parecía haberse convertido Banfield descarriló en el momento menos propicio, a sólo cuatro fechas del final. Un Racing con orden y disciplina le dio una lección al vencerlo por 2-1 en el Florencio Sola y sacudir al líder con su primera caída del campeonato. Hizo más que eso la Academia: le puso más suspenso a la lucha por el título.
En el comienzo, Racing sorprendió con una propuesta agresiva e intensa, acorde con el estilo que intenta imprimirle el DT Claudio Vivas. Encontró rápidamente su premio, con el toque cruzado de derecha de Matías Martínez, a la salida de un tiro libre de Grazzini, que abrió la cuenta. En los primeros instantes se vio lo mejor de Racing. Le fue muy bien cuando descubrió que al local podía lastimarlo por los costados, con Mercado y Lucero, con pelotazos cruzados, y también cuando Grazzini encontraba socios en el ataque. A la vez, volvió a quedar claro que, a pesar de soltar más gente en ataque, al conjunto de Vivas le falta peso ofensivo, porque no basta con el sacrificio constante de Lugüercio.
Pero Racing es todavía un equipo en formación, y de la misma manera que le sucedió en la fecha pasada ante Vélez, no pudo conservar la ventaja. Silva ya había avisado con un frentazo salvado por De Olivera, pero casi de inmediato exhibió su credencial de goleador con un cabezazo, casi de espaldas al arco y ante la mala salida de De Olivera, tras un tiro libre frontal de Erviti.
A partir de la contundencia, el puntero alcanzaba el empate en un partido en el que le costó vestirse de favorito. Al equipo de Falcioni se lo vio atado e impreciso. Sabía lo que tenía que hacer, pero sólo algunos intérpretes lo entendieron así. El local se sostuvo en los buenos desempeños de Silva y Erviti, pero Fernández no explotó su velocidad, James Rodríguez rindió por debajo de lo esperado y el fondo estuvo bastante inseguro. Es cierto que Racing buscó complicarlo, pero Banfield se enredó solo. Cuando estuvo en problemas encontró soluciones individuales, pero, se sabe, la principal virtud del líder está en el funcionamiento colectivo.
Ese funcionamiento tampoco apareció en la segunda parte. No es que Racing haya exhibido una amplia superioridad: le bastó ser un conjunto bastante más disciplinado y con una actitud más batalladora. Banfield se desdibujó. Aquel conjunto que arrollaba a sus rivales a pura presión, ayer quedó convertido en un equipo inconexo. La sumatoria de errores pagó con un contraataque velocísimo: Ramírez encabezó por la derecha y cruzó la pelota para la definición de Mercado. Yacob y Falcón ayudaron a sostener el resultado. En la disciplina y la concentación, Racing encontró un triunfo de campanillas ante un Banfield desconocido.