"Dios dirá cómo termina. Son cosas que pasan, en definitiva".
La respuesta de Julio Grondona, al ser consultado por Crítica sobre el escándalo arbitral que ¿sacude? las estructuras del fútbol argentino, permite deducir que es un anticipo de la que podría dar ante una pregunta más amplia, como por ejemplo: ¿es posible un calciopoli en este fútbol argentino?
El calciopoli -también conocido como Moggigate, por el protagonismo de Luciano Moggi, uno de los capos de la Juventus- sí que sacudió las estructuras del fútbol italiano, no precisamente un dechado de transparencia, allá por los finales de la temporada 2005-2006.
Una denuncia de Inter sobre fallos arbitrales que llevaron a la Juve al scudetto, derivaron en una investigación judicial que terminó encontrando culpable a la Vecchia Signora, el club más popular de Italia, y a otras instituciones y personajes poderosos.
Las escuchas telefónicas, en las que se identificó a Moggi pidiendo los favores arbitrales para su club, incluso en diálogo con Pierluigi Pairetto, el designador de los árbitros del calcio, fueron fundamentales.
Lo cierto es que, tras algunas idas y vueltas con las sentencias, la Juve descendió a segunda división, en la que arrancó con 9 puntos menos, y perdió sus títulos de 2004/05 y 2005/06. Moggi, director general, fue suspendido por 5 años, y el referí Massimo De Santis, por 4. Milan, Lazio, Reggina, Fiorentina y Siena, también implicados, perdieron puntos. Y, entre otros dirigentes y funcionarios sancionados, también recibieron penas nada menos que el presidente de la Federación Italiana de fútbol, Franco Carraro (80.000 euros); el vicepresidente, Innocenzo Mazzini (5 años); Tulio Lanese, presidente de la Asociación de Arbitros (1 año); Pierluigi Pairetto (2 años y 6 meses).
Entre el escándalo y la sentencia definitiva hubo, pequeño detalle, un Mundial que ganó, otro pequeño detalle, justamente la azzurra. Más de la mitad de los 22 jugadores que integraron el plantel de aquel seleccionado italiano estuvieron implicados en el caso. Y particularmente brillaron los cinco de la Juve, con Buffon y Cannavaro a la cabeza. Con la Copa del Mundo en alto, no faltaron los pedidos de clemencia para aquellos Ragazzi d'Italia, pero el poderoso club de Turin no zafó de su año en el purgatorio de la Serie B.
Con más realismo que prejuicio, cabe pensar que en la Argentina no habrá ningún fútbolgate ni nada que se le parezca. Que el rumor de que hay ocho árbitros bajo investigación quedará sólo en eso, en un malicioso rumor, y cómo mucho pagará algún perejil. A menos que, pensando en Sudáfrica 2010, a alguien se le ocurra pensar en una cábala...
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