THOUSAND OAKS, California (AP).- Tiger Woods ingresó en un espiral de muy difícil escapatoria. El hombre que con los años logró un culto de la discreción, que sólo se dedicó a jugar -y muy bien- al golf, ahora convive con el escándalo. Pasó de la tapa de las revistas deportivas a ser la comidilla de los tabloides sensacionalistas. Se enredó en la telaraña de la farándula, un ámbito hasta ahora desconocido para él.
La aparición de Rachel Uchitel, señalada como presunta amante del N°1 del mundo, complicó aún más el panorama de Tiger, que ayer anunció su baja en el Chevron World Challenge, torneo en el que actúa como anfitrión y que a partir de pasado mañana reunirá a doce de los mejores jugadores del mundo. "Estoy extremadamente decepcionado al no participar en mi torneo esta semana. Será un gran evento y lamento no estar allí", comunicó desde su sitio oficial.
El californiano justificó su ausencia por las heridas en el rostro que le provocaron el choque sufrido con su Cadillac el viernes pasado, al impactar con una boca de incendio y un árbol a metros de su mansión en el exclusivo barrio de Isleworth, Orlando. El accidente se produjo en la madrugada y Tiger fue tratado en un hospital. Unas horas después, recibió el alta médica.
Supuestamente, Woods volvía de ser homenajeado de un partido de fútbol americano y, tras el choque, fue asistido por su mujer, Elin Nordegren, que lo encontró herido y en estado inconsciente. Pero el sitio de chismes de celebridades TMZ, que cobró gran credibilidad a partir del anticipo de la muerte de Michael Jackson, sostiene una versión completamente distinta.
Según TMZ, todo se desató en una discusión hogareña. Elin le reprochó a Tiger por las informaciones que le adjudicaban un romance con Rachel Uchitel, modelo y anfitriona de un club nocturno de Nueva York. El intercambio de palabras tomó temperatura y la sueca le rasguñó la cara, provocándole heridas en el labio inferior. Tiger, asustado, se subió al comando de su Cadillac y salió a gran velocidad con rumbo desconocido, mientras que Elin lo perseguía empuñando un palo de golf. Segundos después, el auto se dio contra el hidrante y el árbol.
Y a partir de ese momento es cuando el relato coincide con la versión original: la sueca utilizó el palo de golf para romper el vidrio trasero del vehículo y ayudar a su esposo, ensangrentado por el choque. Hasta hoy, Tiger no aceptó comparecer ante la policía para dar su explicación del incidente. Esta negativa, luego de tres citaciones, es lo que genera más suspicacias.
La mayoría de los fanáticos de Woods le expresó su apoyo en su página oficial y en distintos foros, pero algunos dijeron que debe responder a la preguntas sobre sus propias acciones y las de su esposa, antes y después del choque.
Mientras tanto, Uchitel, que estuvo unida al cantante Ozzy Osbourne y al ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, viajó ayer a Los Angeles para aclarar y desmentir cualquier responsabilidad en el accidente de Woods. La modelo, asesorada por la abogada Gloria Allred, habría frecuentado a Tiger hace unas semanas en Melbourne, durante el JBWere Masters de Australia, según National Enquirer. "Me gustaría poder decir algo, pero no puedo", dijo Uchitel antes de tomar el vuelo.
Lo concreto es que Tiger ya no jugará en lo que resta del año y podría reaparecer en enero próximo, en Hawaii, primera cita de la temporada del PGA Tour. Con la deserción en el Chevron World Challenge, que se realiza desde 2000, se evitará el asedio de las cámaras y de la prensa, deseosa de más detalles.
Ayer había cuatro autos estacionados en la entrada de la mansión de Woods, aunque no parecía haber luces encendidas en el interior. Una nueva boca de incendios fue colocada frente a su residencia para reponer a la que arrolló.
Los interrogantes siguen envolviendo la figura de Tiger, siempre en el centro de la escena, pero en esta ocasión por motivos poco felices, muy lejos de sus proezas deportivas.