Esteban Guerrieri corrió como invitado en el equipo Renault en el TC 2000, en San Luis; el argentino busca un lugar en la F.1 | Prensa TC 2000Es el retrato de los tantos pilotos argentinos que se esfuerzan en Europa para buscar el anhelado lugar en la Fórmula 1. Son tantos los que quedaron en el camino que cuando se reiteran las historias de conductores talentosos que abortan su campaña en el Viejo Continente, a nadie le causa asombro.
Esteban Guerrieri no escapa a las generales de esa ley que en algún momento jaquea las ilusiones de llegar a la máxima categoría. Con 24 años, de los cuales 9 vivió solo en Europa ascendiendo de categoría hasta llegar a la World Series o la Super League (categoría que vincula el fútbol con los autos, y Esteban representa a Olimpiacos, de Grecia, aunque ganó con los colores de Al-Ain, de Emiratos Arabes, en Zolder), el veloz piloto de Ramos Mejía sonríe con ironía al referirse a su ex compañero en el Lincoln Sport Group, José María López, que está a un paso de ir a la Fórmula 1 después de ser reconocido en la Argentina: "Es increíble que Pechito, después de esforzarse durante muchos años en Europa, haya regresado a la Argentina porque se le habían cerrado las puertas y ahora, con el empuje de su actuación en el automovilismo nacional, tenga esta oportunidad. Es paradójico".
-¿La situación de Pechito la tomás como otra incongruencia de las que se encuentran en la Argentina?
-La situación de López es increíble. Tuvo que volver a la Argentina para que lo reconocieran. Hace tres años estaba más cerca deportivamente porque manejaba autos de fórmula y acá nadie decía nada porque estaba lejos. Claro que Pechito no vino a la Argentina para tomar fama. Esto es una consecuencia de algo que sufrió.
-¿Y a vos qué te produce eso?
-Nada en especial. Yo sé que tengo que hacer mi trabajo de la mejor manera. Luego hay muchas variables que inciden para que un objetivo se concrete.
-¿Considerás que en la Argentina no se valora tu trabajo?
-No digo eso. Quizá mis actuaciones son reconocidas por el ambiente del automovilismo, y no sale de ahí. Lo de Pechito excedió esa frontera.
-¿Cuáles son tus posibilidades concretas para ir a la Fórmula 1?
-Tengo una posibilidad. Es a través del inglés Barry Walsh (socio de su manager, Julio Gutiérrez), que está interesado en la compra del equipo Force India. En ese caso, uno de los pilotos sería yo.
-¿Y el presupuesto?
-En Europa fui recomendado por mi trabajo. Hay empresas que se interesan por mi actuación.
-Y de la Argentina ¿conseguiste algo?
-No, desde el punto de vista comercial, no.
-¿Nunca desde que estás en Europa?
-Yo estoy desde 2000 allá. Fue notorio que, después de la crisis de 2001, jamás conté con un apoyo desde la Argentina.
-¿Volverías ahora al país?
-Por ahora no. Quiero agotar todas las instancias que tengo allá para buscar un lugar en la F.1. Si no se da, luego regresaré. Es más, allá hago un esfuerzo por conseguir mi objetivo. Y no pasa por lo económico. Si fuese por eso, en la Argentina estaría mucho más cómodo y ganaría plata. Allá no.
-Mucha gente vincula a la Fórmula 1 con glamour, dinero, fama...
-Sí, es cierto. Y nada que ver. Al menos con los que peleamos por conseguir un lugarcito. Hay muchos esfuerzo, sacrificio, años de trabajo. Pero nada de lo que se vende con las grandes figuras.
-¿De qué vivís?
-Trabajo de instructor de manejo deportivo, para los chicos que recién comienzan. Es una forma de solventar los costos de vivir en Europa.