Más que ajustarse a los reglamentos, la FIFA los acomoda a sus necesidades y conveniencias. Pierde prestigio institucional y gana fama de manipuladora. Subestima la capacidad de interpretación de la gente cuando pretende hacer creer que el abrupto "descabezamiento" de Francia para el sorteo del Mundial no está relacionado con su tramposa clasificación.
Como el caso de la mano de Henry retrató la inoperancia de la FIFA para hacer justicia, cuando hizo algo, su acción de ayer fue tan inconsistente que necesita aclarar que lo que está haciendo no es lo que todos creen. Con sigilo, la FIFA le susurró a Francia al oído: "Lo que hiciste está mal. Como no vamos a tomar medidas de fondo, te quito la condición de cabeza de serie. Pero que esto quede entre nosotros". Francia agacha la cabeza (que ya no es de serie) porque sabe que no tiene derecho al pataleo. Llegó al Mundial de fútbol con una jugada de básquetbol. Mientras la FIFA reparte premios y castigos a su modo en Suiza, con criterios tan discrecionales que recuerdan a los que se aplican en la calle Viamonte, Irlanda se retuerce porque recibió condena de perjudicado.