La investigación que salió a la luz hace dos semanas, desde la Fiscalía de Bochum, Alemania, explotó en las manos de los dirigentes españoles y se convirtió en un verdadero "tsunami", según lo califica la prensa ibérica. Unos 300 jugadores de fútbol son considerados sospechosos en un escándalo de presuntos partidos arreglados que investiga la Federación de fútbol de España, informó hoy el diario deportivo Marca.
La Federación también investiga denuncias de apuestas ilegales en partidos que involucran a siete jugadores de categorías del ascenso, luego de recibir información de la UEFA. De los siete jugadores mencionados en la investigación, el único que juega en la primera división española es el arquero Javier López, de Real Zaragoza.
Los otros son Francisco Suárez (del Gramenet), Mario Gómez (Alcorcón), Juan Carlos Ceballos (Córdoba), Raúl Lucha Hurtado (Amposta), Francisco Medina Luna (Rayo) y Javier Monteys (Gramenet). Marca no publicó nuevos nombres de jugadores ni de equipos pero dijo que hay escuadras en las cuatro divisiones superiores que están siendo investigados.
El Comité de Competición de la Federación Española abrió un expediente disciplinario al Rayo, Las Palmas y a siete futbolistas investigados a instancias de la UEFA por las apuestas ilegales . "Interpool está detrás de esto y va a ser nuestro socio en esta lucha", comentó Joseph Blatter, presidente de la FIFA. "Es muy difícil luchar contra estos sistemas de apuestas que suelen afectar a clubes de Segunda y Tercera división y que hacen del fútbol su rehén", agregó.
Mientras crece el escándalo, muchos jugadores reconocen que apuestan anónimamente. Uno de los futbolistas implicados en el caso, Ceballos, jugador de Córdoba, ha reconocido que apostó a varios partidos "pero estoy tranquilo porque no he hecho nada malo".