En más de una mesa del sector de comidas del Olivos Golf Club, donde se desarrolla desde ayer el Torneo de Maestros, se hablaba acerca de cuánto dinero podrían costarle a Tiger Woods sus transgresiones extramatrimoniales. Esa es apenas una muestra microscópica de cuánto apasiona el tema en el mundo, con su infaltable cuota de morbo.
Abunda todo tipo de información referida a la carrera deportiva del N° 1 del mundo. Pero cualquiera tiene ahora a mano también los detalles de sus contratos. Entonces nos enteramos de que existe un vínculo prenupcial que le garantiza a su esposa, Elin Nordegren, al menos 300 millones de dólares en caso de divorcio. Incluso, la sueca podría exigirle el doble de dinero a este hombre que traspasó los 1000 millones en ganancias por todo concepto y que fue el primer atleta en ser incluido en la lista de la revista Forbes , exclusiva para celebridades multimillonarias.
Con su vida privada al descubierto, a Tiger le toca someterse a una terapia matrimonial intensiva en un intento de salvar la pareja. Así lo aseguran hoy los mismos medios que anticiparon las verdaderas causas del accidente del golfista con su Cadillac, en las cercanías de su mansión en Florida.
Nadie pudo haber imaginado semejante tempestad alrededor del californiano, considerado hasta el viernes pasado un modelo de vida desde cualquier aspecto. Sin embargo, él fue el primero en recordarles a todos la fragilidad del ser humano: "Estoy muy lejos de ser perfecto", admitió.
Los frentes abiertos para el ganador de 14 majors son innumerables. ¿Será capaz de abstraerse de todos sus fantasmas y volver a rendir en 2010 como sólo él sabe hacerlo? Más de un jugador que lo conoce bien pone un manto de dudas sobre este asunto, y el gran debate seguirá a partir del 7 de enero, con el primer torneo del PGA Tour en Hawaii. No hay que ser muy avispado para imaginar que allí -o en el certamen que reaparezca- será perseguido también por periodistas de la farándula.
En medio de este sainete, Tiger cuenta al menos con el respaldo de sus principales sponsors, Nike, Gatorade, Gillette, EA Sports y AT&T. Aunque ese apoyo no es tan incondicional como podría suponerse: esos pedidos de disculpas que el N° 1 escribió en su sitio oficial tienen mucho que ver con la presión ejercida por sus propios patrocinadores. La infernal maquinaria que maneja su imagen entendió que era mejor decir la verdad -y lo más rápido posible- en lugar de seguir condenando rumores.
Irónicamente, el que no perdonó los affaires fue John Ziegler, sacerdote de la Primera Iglesia de Tiger Woods, fundada en honor al deportista. Parece que los pecados personales del dios del golf hicieron cerrar las puertas del templo para siempre...