ABU DHABI.- Cuentan los pioneros como una tradición que va de boca en boca que había poco más de 40.000 habitantes cuando el petróleo estalló como un geiser en esta ciudad. Fue un grupo de "locos" exploradores británicos los que sacaron a la luz la quinta reserva del mundo de crudo. Dicen los libros que las casas eran de barro y cañas, incluso las de las familias más poderosas. Hoy, 51 años después, con un crecimiento a velocidad luz, la capital de los Emiratos Arabes recibió a un equipo de fútbol argentino, Estudiantes, que llegó dispuesto a trepar otra vez a llegar a la cumbre que alguna vez escaló.
El viaje embarulla la mente y agarrota los músculos. Estudiantes aterrizó en Dubai cerca de las 23, y recorrió por tierra los 135 kilómetros hasta Abu Dhabi. No tuvo tiempo de detenerse ni de fijarse en las grandes luces ni en los focos de atención turística. Mucho menos de sorprenderse con las mansas, verdes y cristalinas aguas del Golfo Pérsico. Sólo clamó por un descanso reparador, un rato después de la medianoche de aquí, a la 0.40, exactamente. "Lo principal será acostumbrarnos a la diferencia horaria -siete más que en Buenos Aires-. Después nos adaptaremos a las diferentes consignas de trabajo y estudiaremos a nuestros rivales por el partido entre ellos", había anticipado Sabella. Y así será, nomás.
Camisa blanca e impecable pantalón negro fue la vestimenta oficial. Mauro Boselli fue el primero en bajar del ómnibus. "Muertos", fue lo único que dijo al paso. Atrás le siguió Rodrigo Braña, que se excusó y movió la cabeza para un lado y otro. Juan Sebastián Verón, equipaje en mano, saludó con una sonrisa y avanzó detrás de sus compañeros. "La verdad, fue muy largo el viaje, pero estamos contentos". Palabra de Sabella. Así uno tras otro. Apenas uno o dos palabras y a la habitación. Nada más. No hubo hinchas para recibirlos. Apenas cinco enviados argentinos y un grupo de periodistas coreanos.
Abu Dhabi le dio la bienvenida al equipo argentino con gestos amables y una temperatura templada (20 grados). Aún faltan cinco días para el debut y habrá tiempo de aclimatarse para la gran aventura. En el fondo, esto es lo que representa el Mundial de Clubes para Estudiantes, con Barcelona, "el monstruo de siete cabezas", como probable destino en una hipotética final. Conocimiento y descubrimiento busca la mayoría de sus futbolistas, ya que sólo Verón (ex Parma, Lazio, Inter y Manchester United, entre otros), Clemente Rodríguez (Boca y Spartak, de Rusia), Marcelo Carrusca (Galatasaray, de Turquía, y Cruz Azul, de México) y Boselli (Boca) tuvieron alguna experiencia similar en eso de los traslados agotadores, de un idioma distinto, de los lugares exóticos y de sabores distintos, pese a que el plantel trajo su cocinero. El resto abrirá grandes los ojos y, enmudecido por la imponencia y la sorpresa, tratará de aprender.
"El club tiene que aprovechar todo lo que está consiguiendo. Es una alegría llevar tan lejos la camiseta de Estudiantes. Esto es invalorable para los chicos. No siempre se vive algo así, más allá de los resultados. Por el aprendizaje, por la convivencia, por la cultura, por estar tan lejos de la familia? es invalorable", contó Verón.
Aún se recuerdan las palabras de Braña antes de la final de la Copa Libertadores, ante Cruzeiro. "Esto no tiene precio para mí, que llegué del ascenso", aseguró el ex jugador de Quilmes. Y qué decir ahora, entonces, de los mismos Desábato, Leandro Benítez y Agustín Alayes, que pasaron por varios préstamos antes de la gran oportunidad; o Enzo Pérez, proveniente de Godoy Cruz; o Damián Albil, que casi no había jugado en Independiente y se quedó con el arco tras la partida de Mariano Andújar. Ni que hablar de los jugadores surgidos en las inferiores con apenas un puñado de partidos en primera: Maximiliano Núñez, Matías Rojo y César Taborda. Tampoco de Juan Huerta, ex Nueva Chicago, que se repuso tras la enésima lesión.
Se esperaba a Estudiantes. El deporte más popular en los Emiratos Arabes es el fútbol. Se sigue con atención las ligas europeas y algo menos las de Brasil y la Argentina. Si bien el Pincha en sí mismo se volvió más conocido tras haber ganado la Copa Libertadores, la referencia absoluta es Verón.
"Es una figura muy respetada, lo quieren mucho por aquí", comentó Rubén Caro, embajador argentino en Emiratos Arabes, que aseguró: "Recorrimos los estadios, el hotel y el lugar donde va a entrenarse el plantel. Estudiantes estará cómodo. Nos sentimos orgullosos por tener un equipo tan importante aquí". Es más, se cuenta que mucha gente se acercó en este tiempo a la embajada para saber si iba a poder ver o acercarse a los jugadores.
Los muchachos de Estudiantes se hospedaron anoche en el hotel Intercontinental y encomendaron su sueño en una mullida almohada lejos de La Plata, en un lugar de jeques, túnicas y miradas perdidas. Un lugar cerca del desierto que muchos conocían por fotos o referencias. Si es que lo conocían...