ABU DHABI.- El nerviosismo se entremezcla con la alegría y con esa sensación de descubrimiento permanente que envuelve a los hinchas de Estudiantes. A minutos del debut en el Mundial de Clubes, la vida se veía detrás de una camiseta rojiblanca. Eran alrededor de 2500 corazones que latieron en los Emiratos Arabes y que parecieron estar por todos lados. Fueron cerca de 2500 almas cuya sensación más profunda estuvo aquí y en las mismísimas diagonales de La Plata.
Gritaron, cantaron, enfundaron los autos con banderas rojiblancas. Se hicieron sentir en medio de una ciudad pulcra, en la que no se ve ningún papel en el piso, entre túnicas y turbantes, entre hombres y mujeres que los miraron sin saber bien de qué se trataba. Vociferaron por "el León". Y todos llevaron dentro un león. Estaba la bandera de Tolosa, también la de Ensenada. No faltó aquella que recuerda el histórico 7-0 contra Gimnasia.
Caía el sol en Abu Dhabi, pero para los hinchas de Estudiantes el día estvuo resplandeciente como nunca. Acaso como jamás lo imaginaron. Siguieron los hechizos de una "bruja" cerca del desierto. Juan Sebastián Verón los guíaba. Y ellos iban adonde sea por los únicos colores que conocen.