De la Redacción de LA NACION.- Seis años pasaron desde aquel comienzo tímido de la Copa Peugeot Argentina, en diciembre de 2003, en la que se impuso Guillermo Cañas. El escenario siempre fue el mismo: el Buenos Aires Lawn Tennis Club, con una cancha rápida (capa asfáltica) que hace tiempo era toda una innovación, y a través de los años, pasó a ser parte habitual de la escenografía. Aquella exhibición de fin de año con formato de Masters Argentino creció hasta encontrar su lugar dentro del ajetreado calendario de las raquetas.
LA NACION consultó a varios espectadores y casi todos dijeron ser seguidores del tenis y que se fijan mucho en quiénes van a ser los protagonistas. Por tratarse de un público cautivo del deporte, queda claro que no le da lo mismo quién viene a jugar. Este año, muchos se mostraron interesados en el regreso de David Nalbandian, tras la operación en la cadera que lo marginó del circuito durante siete meses. "Tenía ganas de verlo a David, pero también vine para observar a [Fernando] González y a Baghdatis", comentó Christian, de San Isidro, en referencia a las dos novedades de este año. El gran ausente fue Marat Safin, que anunció su baja a pocas horas del comienzo de la prueba, por su nombramiento como vicepresidente del Comité Olímpico ruso.
"Si el torneo trae buenos jugadores, la gente responde. Me parece que está bien organizado y que está bien rodeado con los stands y el patio de comidas. Además, se juega en una época del año que está bien para salir a la noche", analizó Sebastián, de 41 años. Christian vino desde Córdoba, acompañado por Hans, su hijo de diez años, y contó: "Lo traje para que pueda ver a grandes jugadores en acción, que es muy distinto de seguirlos por televisión". Pier Squillari, que lidera junto con Luis Lobo -coach de Nalbandian, Mónaco y Moya- el Grupo NOS, organizador del certamen, contó: "Los jugadores los seguimos durante el año, vemos cuáles son los que le gustan a la gente, y de acuerdo con eso decidimos su contratación. Antes había muchos nombres argentinos fuertes, pero eso ha ido migrando, y ahora está la posibilidad de tener jugadores extranjeros que, por razones de calendario, no pueden venir en otra época".
Los puntos criticados son el precio de las entradas (las más baratas, desde 110 pesos) y los trapitos que cuidan los autos en los alrededores del Buenos Aires; según los consultados, pedían hasta 20 pesos. Aunque este último tema depende del gobierno de la ciudad. "Es algo muy difícil de resolver, ya que es parte de la coyuntura diaria", se evaluó desde la organizadora del certamen.
Pero hay otras exigencias. Adrián Maranesi, de publicidad y comunicaciones de marketing de Peugeot, el sponsor principal, pidió en plena presentación del torneo un estadio techado: "No puede ser que después de siete años de hacer la Copa Argentina nos pasemos de jueves a domingo rezando para que no llueva. Buenos Aires merece un estadio cubierto". El Grupo NOS, que realizó un par de reuniones de boxeo y evalúa hacer espectáculos musicales en el Buenos Aires, elevó hace más de un año una propuesta al histórico club de Palermo para techar la Catedral, pero la comisión directiva rechazó la iniciativa.
"Es un tema muy difícil de explicar. El Buenos Aires es un club muy conservador, con varias generaciones de socios que sienten el club como su casa y quizá sienten recelo y prefieren tener el club así antes que aprobar cosas nuevas que les pueden parecer extrañas. Por ahora, todo quedó stand by; cuando esté todo más tranquilo analizaremos cómo se puede seguir. El estadio techado es una necesidad del club, de nuestra productora y de la ciudad", señaló Pier Squillari. Mientras, la Copa Peugeot Argentina continúa en busca de su evolución.