MONTEVIDEO.- No necesitó de su mejor versión el favorito Sing-a-Song para quedarse con el Gran Premio José Pedro Ramírez (G 1-2400 m), ayer en Maroñas. Fue, como en 2009, brasileña la alegría en una carrera con final triste para la Argentina, porque Flag Copado sufrió una quebradura expuesta en una pata y debió ser sacrificado.
Justo cuando más rápido se había logrado unir Buenos Aires con esta ciudad y la aclimatación había sido satisfactoria, el destino jugó una broma macabra. Había avanzado por dentro hasta el quinto lugar en pleno codo el hijo de Flag Down y de pronto, antes de llegar a la recta, perdió bruscamente todo lo que había ganado, Eduardo Ortega Pavón lo sofrenó y se bajó. Minutos después, los ojos del jinete se llenaron de lágrimas, la imagen más repetida en el entorno del caballo.
Bien Toi tampoco lució como cuando se impuso en el Dardo Rocha, en noviembre, en La Plata. Estuvo cerca de la punta hasta que aceleraron. Ahí le faltó un poco de espacio al tordillo cuando quiso comenzar a avanzar, pero mucho más careció de furia apenas se hizo el lugar, con 400 metros por recorrer aún. Fue en ese último tramo donde se hizo fuerte Sing-a-Song, que pasó a ganar, se desprendió del puntero Escolaso y controló el avance de Desconfiado, su escolta a un cuerpo y medio. Aquél, que también mostró el camino en el Carlos Pellegrini, conservó el tercer puesto.
Sing-a-Song, criado en la casa madre de Santa María de Araras, llegó a la carrera en el mejor momento de su campaña y ganó sin dar todo. En su anterior entrega había batido el récord histórico de la distancia en el hipódromo de Barrio Ituzaingó. Ayer, sobre una pista que permaneció normal pese a la lluvia de la madrugada, le alcanzó con marcar 2m28s 64/100, justo dos segundos más que hace un par de meses.
Claro que eso queda reducido a una anécdota porque se llevó el clásico más deseado de la hípica de este país. Los festejos se prolongaron por varios minutos, con un jockey, Fernando Olivera, que un año atrás quedaba desilusionado por la opaca tarea de este mismo hijo de Wild Event, que finalizó entre los últimos ante Relento, cuarto esta vez. Ahora tenía el mejor motivo para festejar.