(Reuters)En el trayecto entre Copiapó y La Serena, las motos dejan una imagen que bien se podría trasladar al Lejano Oeste. El desierto, la arena en el aire y los pilotos lanzados en busca de un mejor lugar en la tabla general del Dakar. La música de la histórica serie sería la frutilla del postre.
(AFP)Marc Coma y su KTM bajan por el médano y disfrutan de un paisaje soñado. De paso, se asegura de dejar huella (en el rally y en las dunas).
(EFE)El mediático piloto argentino Orlando Terranova no se detiene en su deseo de llegar alto en el Dakar 2010, aunque el auto diga lo contrario y se quede con las dos ruedas de atrás en el aire. Seguro que se le cruzó un alacrán e intentó no pisarlo. Ya lo decían los programas nipones: "el alacrán, el alacrán, te va a picar".
(EFE)El deseo de la TV Pública casi se hace realidad, aunque el desierto no quiera. El auto de Giniel De Villier, un helicótero que sigue el trayecto del sudafricano y la gente cerca de la pasión del rally. Allí, el agua, bien gracias.