El Margaret Court Arena también podría estar techado en unos años, como el Rod Laver Arena y el Hisense Arena - EFEMELBOURNE.- "En este país no paran de construir, de refaccionar, de hacer. Las autopistas, los parques, las vías de los trenes..." Lo que cuenta Raquel, una filipina que reside en Melbourne y trabaja en el centro de prensa del Abierto de tenis, es un concepto que se advierte constantemente al caminar por las calles de esta urbe. Se observan grúas en funcionamiento y equipos de obreros en todos lados. La ciudad no se queda quieta, ni siquiera se paralizó cuando, hace un año, incontrolables incendios provocados por la ola de calor destruyeron pueblos enteros, dejando miles de víctimas. Solidarios, se levantaron pese a la desgracia, siempre mirando hacia adelante. Con esa misma filosofía, los organizadores del primer Grand Slam del año no se conforman con lo logrado, que ya de por sí es excelente; anunciaron que luego de la finalización del actual torneo comenzarán a realizar importantes reacondicionamientos que implicarán una inversión de 363.000.000 de dólares, una cifra conmovedora.
La más sustancial será proveerle al Margaret Court Arena, la tercera cancha en trascendencia del Melbourne Park y una suerte de anfiteatro ovalado, un techo retráctil. De esa forma, el certamen tendrá el orgullo de contar con tres escenarios indoor, si las condiciones climáticas lo imponen, claro. El Rod Laver y el Hisense Arena (donde Juan Martín Del Potro consiguió sus triunfos ante James Blake y Michael Russell) ya cuentan con ese lujo.
El premier del estado australiano de Victoria, John Brumby, explicó que la principal meta de este ambicioso proyecto es conservar el Abierto en esta ciudad hasta 2036. Ya tiene asegurada la organización hasta 2016, pero de ningún modo quieren perder la plaza. "Más de 600.000 personas acudieron al Abierto de Australia en 2009 y creemos que superaremos la cantidad este año. Un tercio de ellos proviene de otros estados o de otros países, generando más de 160 millones de dólares de ganancias para la economía del estado. No podemos darnos el lujo de perder esta posibilidad", dijo el funcionario.
Y le pidió colaboración al gobierno aussie : "Empezamos con estas discusiones hace dos años porque todos los eventos de este tipo se están volviendo muy competitivos, así que necesitamos mantener el paso para conservarlo, no podemos quedarnos con lo que ya tenemos".
Estiman que la obra, que también incluirá 1500 butacas nuevas, la construcción de otras 13 canchas de cemento y lugares de estacionamiento, estará terminada en menos de una década.