Tito Vázquez, el capitán del equipo argentino de la Davis, y tres de los hombres en los que confía: Juan Martín del Potro, David Nalbandian y Juan Mónaco - EFEMELBOURNE.- El sol no da tregua. Sólo la sombra restauradora de una sombrilla actúa como refugio, como amparo de tanta sofocación climática. Modesto Vázquez, Tito, el capitán del equipo nacional de Copa Davis, como la mayoría de las personas que caminan por el Melbourne Park en las primeras horas de la tarde, casi que jadea; está agitado. Soportó, atento, al aire libre, las tres horas y 26 minutos del laborioso triunfo de Pico Mónaco frente al francés Llodra, en el court 6. Pero ya está, exhala, se repone. Arribó a este continente para observar de cerca a los tenistas albicelestes. Ahora deja por un momento a Ricardo Rivera, Caio, su compañero de aventura, y se acomoda en un sillón del patio contiguo al comedor de jugadores, donde se lo observa al serbio Novak Djokovic servirse una ensalada de rúcula y tomate. Frontal, entendedor, impulsivo. El próximo desafío albiceleste será Suecia, entre el 5 y el 7 de marzo próximos, en Estocolmo; falta mucho, pero poco a la vez. En el mundillo tenístico hay intrigas; no se conoce con qué soldados podrá contar el conductor. Abierto, decidido, con bagaje en sus valijas. Vázquez no se calla nada...
"Estos viajes a Australia me cansan un poco, ya no soy un pibe. Vine muchas veces, es un gran torneo", dice. Pero se lamenta: "Desde el punto de vista patriótico, por así decirte, no es fácil asimilar que tengamos tantos eliminados. Un poco como hincha quisiera que hubiera más argentinos en estas etapas del torneo. Hubo una generación de jugadores muy importantes que ya no están en su mejor momento, por un tema de edad y desgaste físico lógico, como Coria, Cañas, Gaudio, Calleri, Chela".
-Hay cierta intriga alrededor de lo que pueda pasar con Suecia.
-Es muy temprano todavía. No es el momento de hablar con tipos como Juan Martín (Del Potro) o Mónaco, que están muy concentrados en un Grand Slam. Nos toca jugar de visitantes, con todo lo que eso significa, en una superficie que será muy rápida, Caio irá a ver la cancha la semana que viene. Será una serie dura. La Argentina jugó dos veces como visitante con Suecia y perdió las dos, pero de local jugó dos y las ganó. Eso te da una idea de lo que significa la localía en la Copa Davis. Es la salsa de la Copa.
-¿Le preocupa la fragilidad física de Nalbandian?
-Sí, obvio. David es un hombre que estuvo en los primeros lugares del mundo, que se adapta bárbaro a las canchas rápidas y lo considero un top ten. Imaginate que teniendo el equipo completo, con dos top ten (por Nalbandian y a Del Potro), el partido difícil lo tendrán los rivales. La Argentina es candidata a ganar la Copa, lo demostró cuando tuvo jugadores en buen nivel. Ahora estamos viviendo una situación diferente, porque no hay un recambio para superficies rápidas. Tampoco la calidad o la experiencia de otras épocas.
-Será un equipo joven.
-Sí, Del Potro es joven, pero de un nivel impresionante, tiene el fuego sagrado. Para los argentinos es una bendición tenerlo, porque es un ejemplo y esperemos que traiga secuelas importantes en cuanto a la producción de jugadores. Va a contagiar a una generación.
-¿Le ve futuro de N° 1?
-No sólo yo. En estos días me crucé con entrenadores de mi generación y ellos me hacen ese comentario, algo que es importante, porque no sale del corazón criollo y de la bandera que uno lleva. Desde la perspectiva ajena lo consideran un proyecto de número 1. Tiene saque, buena derecha y devolución, tres pilares fundamentales del tenis moderno.
-¿Le dio algún indicio sobre su participación ante Suecia?
-Hablé con su entrenador y en su calendario tiene la Copa Davis.
-En los 80, cuando fue capitán de Copa Davis, tuvo que lidiar con algunas diferencias entre Martín Jaite y Horacio de la Peña. ¿Hoy tiene una situación similar?
-Es llevar las cosas al pasado. Uno está viviendo en 2010 y ya me había olvidado de ese tema (refunfuña). El tenis es un deporte individual y siempre hay diferencias. Yo voy a lidiar con el equipo que me toque en su momento. Con la experiencia del año pasado, en que estuvimos luchando por saber quién jugaba y quién no, ya tengo suficiente. A partir del equipo que tenga disponible veré lo que sucede y actuaremos en consecuencia. Uno quiere armonía, que todos tiren para el mismo lado. Lo que vos me preguntás viene de Copas anteriores, yo no estaba involucrado, y usar el pasado para hacer una perspectiva prestada no es lo mío.
-¿Pero no tiene ninguna charla pendiente con Del Potro y Nalbandian?
-Yo, las charlas, las tendré con el equipo que me corresponda. Los jugadores no me traen esa inquietud, sólo la trae el periodismo. No viene un jugador y me pide una charla grupal. Yo estoy contento con mi trabajo y con tener a un ayudante como Rivera; cuatro ojos ven más que dos y estamos adelante en un proyecto que nos ilusiona.
-Algunos jugadores españoles dijeron que a la Argentina le falta unidad para ganar la Davis.
-Es mentira. Antes de la final con la Argentina, en Mar del Plata, España estaba dividida entre los de Barcelona y los de Madrid. Problemas entre los jugadores, problemas entre los dirigentes, Emilio Sánchez, que era el capitán, ya sabía que se tenía que ir?
-Volviendo al pasado: supo formar un dobles ganador con Christian Miniussi y Javier Frana. ¿Hoy busca lo mismo con Leonardo Mayer y Zeballos, que lo están haciendo aquí?
-El dobles es importante. En los últimos años se ha producido una banalización del dobles. El ejemplo está en que jugadores de 35 o 36 años ganan los Grand Slams. Los singlistas están compenetrados en sus carreras y juegan en dobles de una manera despectiva, no son ejemplo para los juveniles. Entonces, los chicos que juegan bien y tienen 16 o 17 años empiezan a pensar que el doble no es conveniente. Hay una escasez y en la Argentina se nota. Mayer y Zeballos son jugadores jóvenes. El equipo no está formado. Estamos analizando todo. Son una buena alternativa. No tenemos tanto para elegir. Pero estoy entusiasmado. Pienso que vamos a tener un buen año.