MELBOURNE.- Juan Martín del Potro vuela tan alto como el águila que una mujer diminuta y brazos fornidos libera en el cielo del Rod Laver Arena, cuando cae el atardecer, con la misión de espantar las decenas de pájaros que revolotean por encima del techo retráctil del estadio, amenazando con ahondarse entre la multitud. Si fuera político, se advertiría que la reputación del tandilense lo conduciría a triunfar en cualquier votación. El tenis es, quizás, el deporte con mayor grado de individualidad y son pocas las figuras a las que verdaderamente les agrada "publicitar" a un competidor, pero el argentino parece ser inmune a ello. Conquistó la admiración general. Patrick Rafter, por ejemplo, ex N° 1 del circuito y todo un símbolo aussie , desembarcó en el Melbourne Park para jugar el torneo de leyendas, pero también para ver a Delpo avanzar hasta los octavos de final del Abierto de Australia, luego de eliminar a Florian Mayer, y sentenciar: "Pronto Del Potro será el dominador del circuito".
El contagio que provoca Juan Martín trasciende los resultados. Con el talento deportivo no alcanza para ser considerado un galáctico . Pero a miles de kilómetros de Buenos Aires LA NACION comprobó que la Torre de Tandil integra ese club exclusivo. Más allá de su ranking, logró un lugar de privilegio en el circuito y también en el mercado, como un Lionel Messi de las raquetas.
¿Por qué? Pese a las victorias, los títulos de Grand Slam y Masters, y las finales de Copa Davis, los tenistas que integraron la Legión carecieron de la aprobación internacional. La última generación dorada del tenis criollo, que sumó decenas de títulos, no tuvo carisma para la mirada extranjera y para los departamentos comerciales y de marketing de las firmas de primera línea, sobre todo de los Estados Unidos. Algunos padecieron la falta de un equipo capacitado; otros perdieron adeptos sólo por vanidosos y por no tener una buena "comunicación". En un sondeo con la prensa acreditada en el primer Major de la temporada, se pudo verificar que la final de Roland Garros de 2004, entre Gastón Gaudio y Guillermo Coria, será recordada? por la falta de brillo de sus protagonistas.
Pero el caso de Del Potro es disímil. Está conducido por Franco Davín, un hombre de experiencia, creador de campeones. Cuenta con un entorno familiar y empresarial inteligente, que prefiere "trabajar antes que declarar" y que entiende cómo aplicar los nuevos conceptos del management deportivo. La imagen de Juan Martín no sólo está intacta, sino que crece día tras día. Jamás se lo vio romper una raqueta u otra reacción histérica. Gracias a cómo se comporta, es un referente profesional. Empresas de primera línea como Wilson, Nike, Rolex, Coca-Cola y Sony Ericsson lo auspician. Y como si precisara un impacto mediático aún más fuerte, se consagró en Nueva York, la capital de los negocios. Al día siguiente de su victoria sobre Roger Federer en el último US Open, la Gran Manzana amaneció empapelada con su imagen.
"Juan es una persona muy seria, comunicativa, que tiene buena relación con la gente, con los sponsors. Lo posicionamos bien, logramos que tuviera un perfil muy alto, como jugador y como persona. Ahora estamos viendo los frutos", describe, orgulloso, Ugo Colombini, quien desde hace más de una década maneja los contratos de Palito . El italiano es, junto con Daniel, el padre de Juan Martín, y Rafael Groppo, quien cuida la imagen del fanático boquense, el responsable de que la maquinaria funcione.
La nacionalidad de Del Potro, al principio, fue una traba para convencer a los sponsors. "Desde el primer día padecí ese preconcepto. En cualquier mesa que me sentara con un potencial auspiciante, primero me hablaba de ese tema. Dudaban porque era un jugador argentino, venía de un país que económicamente no era estable. En cualquier negociación en Nueva York ni querían escuchar la palabra argentino. Se escapaban. Fue duro. No porque tuvieran algo contra los sudamericanos, pero estaban acostumbrados a otro perfil. Con la Argentina, América del Sur, países que no tienen tantos recursos económicos, el valor del jugador, del atleta o del artista es menor", añade Colombini ante LA NACION, en una de las tantas arterias del Melbourne Park.
Pero el actual número 5 del mundo no tardó en ponerse al público en el bolsillo. Hablar inglés le permitió romper una barrera que para diversos latinos es casi insuperable. "Facilita todo. Puede expresar mejor su personalidad, su forma de ser, sus sensaciones. A la gente y a los sponsors les encanta eso. Habla un inglés fluido y se comunica muy bien. Después de ganar el US Open era un gran personaje, estuvimos en las principales cadenas de TV estadounidenses y mucha gente lo vio. Su cara y su perfil se conocen muy bien. No es sencillo lograr eso, y menos para alguien de América del Sur. Tiene carisma", aporta el empresario.
Colombini reconoce que su celular suena todo el tiempo, pero no todas las propuestas les interesan. Para el mundillo del tenis se abrió el mercado asiático. Y el grupo que conduce a Del Potro para allí apunta. "Es un mercado que vale la pena evaluar -reconoce Colombini-. Les encanta el tenis y cada día hay más torneos. Y a Juan Martín le gusta jugar ahí porque es un mundo distinto, es diferente."
En la forma en que se diseñó y se explota la "marca Del Potro" se advierten amplias diferencias con la que utilizaron otros argentinos. Más profesional, con mayor proyección. "Diariamente compruebo en el mercado que hemos hecho algo diferente. La diferencia la marca él, porque juega, gana y se porta bien, que es fundamental", concluye el agente milanés. Juan Martín del Potro y su entorno combinan talento deportivo y sabiduría para entender el juego que hay detrás de los courts. Y ésa es una fórmula exitosa.
Markus, el nuevo entrenador de Gasquet. Gabriel Markus comenzará a trabajar como coach del francés Richard Gasquet, según el sitio www.fuebuena.com.ar. Markus se une a otros coaches argentinos que trabajan con figuras del exterior, como Carlos Rodríguez con Justine Henin, Eduardo Infantino con Marcos Baghdatis, Martín Rodríguez con Fernando González y Hernán Gumy con Ernests Gulbis.
Henin sigue; clijsters, no. Ante la rusa Kleybanova, la belga Justine Henin logró el triunfo número 500 de su carrera y ahora buscará un lugar en los cuartos de final. En cambio, Kim Clijsters sufrió la caída más dolorosa de su carrera: 6-1 y 6-0 ante la rusa Nadia Petrova. "Tuve un eclipse total", justificó la última campeona de US Open.
El analisis de Nadal. Rafael Nadal avanzó a los octavos de final, pero cedió su primer set en el torneo ante Kohlschreiber. El español analizó el cuadro: "A Murray casi no lo vi jugar, pero es el que menos sudó; Del Potro ha sufrido, Djokovic también, Federer lo hizo el primer día. Todos tienen un nivel alto y ganará el que sea capaz de aumentarlo".