No habrá finalmente el 17 de febrero una asamblea extraordinaria de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) para volver a evaluar los pasos a seguir en cuanto al Plan de Alto Rendimiento (Pladar) lanzado un año atrás por la UAR. Por ahora, la URBA sólo ha notificado de una asamblea ordinaria para el 1º de marzo, en la cual se tratarán la memoria y balance, los montos de las cuotas de los equipos y la renovación de 12 cargos en el Consejo.
Sin embargo, lo que domina y dominará estos meses al rugby de Buenos Aires es la situación de los 30 jugadores que están afectados al Pladar, 20 de los cuales viajarán a mediados del mes próximo a Sudáfrica para disputar la Vodacom Cup, integrando un seleccionado que se llamará Pampas XV.
Por eso, está claro que en febrero habrá sí o sí una reunión cumbre de los clubes de Buenos Aires, y que pronto saldrá de ahí la fecha asamblea extraordinaria, que es la única que puede ratificar o modificar la decisión que ya se tomó por unanimidad en mayo pasado. O sea, la que desde el 1º de enero de 2010 no permite actuar en sus clubes a los jugadores que están en el Pladar.
En esta semana que acaba de concluir, el debate, que debería realizarse puertas adentro del rugby de Buenos Aires, se instaló con fuerza en los medios. Han opinado los jugadores involucrados, los que no y, también, Los Pumas que están en el exterior. Todos han objetado, con menor y mayor enjundia, la postura que hasta ahora mantiene la URBA.
También, por primera vez desde que se instaló el conflicto, salió a hablar un miembro del consejo de la URBA. El secretario, Carlos Righi, enumeró, en una entrevista con el sitio scrum.com una serie de argumentos que no están muy lejanos de aquellos que sostienen que hay que estirar los plazos de Buenos Aires con respecto al Pladar. Ergo, que los clubes deberían dejar actuar a sus jugadores al menos en este 2010.
La posición de Righi, quien ocupa el cargo más influyente luego del de presidente que ocupa Néstor Galán, marca, además, algo que ya se visualiza desde hace un tiempo en Buenos Aires: no existe plena coincidencia entre la conducción de la URBA y lo que piensan muchos de los clubes.
De hecho, desde que La Plata Rugby Club reclamó que el rugby de Buenos Aires revoque lo resuelto en mayo, ya no existe unanimidad de criterios. Y se visualiza una fuerte fractura interna en la URBA. Sin embargo, aún no han aparecido apoyos públicos a esa postura.
Sí, en cambio, son al menos unos 20 los que ya le han solicitado al Consejo de la URBA seguir en la misma senda que hasta ahora. Es más: pidieron una conferencia de prensa para aclarar la postura de Buenos Aires y, también, que les llegue a los clubes más información sobre lo que está sucediendo con el Pladar.
Ocurre que los clubes quieren saber hasta dónde se extenderán los alcances del Pladar, sobre todo en una cuestión tan sensible como son los Juveniles.
Deberá ser la conducción de la URBA la que lleve adelante este tema con la UAR, que, a su vez, también tendrá que aceitar al máximo los mecanismos de comunicación internos, ya que, por ejemplo, los clubes no están enterados aún de qué consistirá la participación en la Vodacom Cup.
Por eso, la discusión ya no sólo se centrará en si esos 30 jugadores podrán jugar o no en sus clubes. El escenario del debate se ha ampliado y será necesario, desde todos los actores, blanquear todos los temas que están en danza.
Quizá, al final del camino, el rugby argentino -y no sólo el de Buenos Aires- pueda encontrar una salida que, entre tantas cosas, defina de una vez por todas qué es profesionalismo y, también, qué es amateurismo.